(El Mercurio) Según un estudio encargado por el Ministerio de Minería y el cluster minero que elaboró la Universidad Católica, se determinó que los supervisores y jefes de turno en la minería, por lo general, ascienden desde la operación en reconocimiento de sus capacidades técnicas, pero que adolecen de competencias «blandas».
«En general, en la minería, la persona que pasa a puestos de supervisión es porque es el mejor apretando tuercas, pero no tiene atributos de liderazgo, de trabajo en equipo, de delegación de funciones. Ahí se forma un gran cuello de botella, el que finalmente frena el desarrollo minero», dice Marcos Singer, académico de la UC.
Según el investigador, la brecha que se genera entre lo que debe hacer el supervisor y lo que logra en este tipo de atributos es del 60%, en contraste con lo que ocurre en los cargos ejecutivos, donde la diferencia es de 30%.
Fuente / El Mercurio.