(El Diario de Atacama) La ocurrencia de accidentes en la minería en Atacama durante el 2010, ha llevado a efectuar análisis desde distintos ámbitos. Para la directora de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad de Atacama, Yanina Vecchiola Abarca, quien es Magíster en Dirección Administración de Empresas, y posee una amplia especialización en el área organizacional y empresarial, desde el punto de vista del capital humano, la llegada de nuevos proyectos a la región plantea un desafío no menor para el 2011 en materia de seguridad de las personas.
¿Qué panorama enfrentan las empresas mineras de la región para enfrentar hoy riesgos laborales?
Creo que primero que todo el riesgo en la minería es inherente al desarrollo de esa actividad. Ahora, mirado desde la perspectiva organizacional, la seguridad la verdad es que es realmente se hace carne en una empresa, en la medida que forme parte de la cultura de la organización. Es una manera de hacer las cosas de tal forma que las personas, en su quehacer – cualquiera que sea- ellos tengan incorporado la seguridad en cómo se hacen las cosas. Y ahí a veces es donde hay dificultades. Porque una cosa es que las empresas tengan unidades especializadas en el tema, y otra, que las personas, cuando están enfrentadas a los riesgos sean capaces de discriminar, sean capaces de manejar ese riesgo y no exponerse cuando la situación no esté totalmente controlada.
Esta situación no siempre es comprendida por todos los niveles de una organización. Entonces, a veces las políticas, todo lo que tiene que ver con decisiones de seguridad se declaran, pero sin embargo los accidentes siguen ocurriendo.
En su experiencia, ¿esto pasa por la conducta del trabajador o por la formación en seguridad que le entrega la empresa?
Si uno mira la accidentabilidad, y cuáles han sido las causas de los accidentes y quiénes son las personas que han estado involucradas en accidentes fatales, en periodos bastante importantes en los últimos 20 años, uno ve que hay un patrón común que es que normalmente son personas que están recién empezando, dentro del primer año o hasta los cinco años en la actividad. O sea, el punto clave es lo que la empresa puede hacer al momento de decidir quién ingresa a la organización. Esos datos nos dan a nosotros la pauta para decir, bueno: ¿dónde hay que poner el foco?.
Además de todo el tema de la preocupación y las políticas internas, las acciones que se hacen a través de las unidades de los encargados de seguridad, un punto fundamental es la selección de personal. Cada organización y empresa tiene su dinámica particular, sus tecnologías, sus maneras de hacer las cosas, por lo tanto yo necesito considerar como persona, aquella que sea adecuada para la realidad que cada empresa presenta.
Qué pasa entonces, que algunas veces los procesos de selección son bastante débiles o incluso no se hacen.
¿Qué sucede con quienes recién están comenzando en el mundo de la minería?
El tema es que al momento que la persona ingresa a una empresa, ese es el momento donde tengo que entregarle una serie de herramientas e invertir en esa persona, de tal manera que haga e incorpore la seguridad en su quehacer.
Y viendo la realidad de Atacama, ¿cree usted que realmente la mediana y pequeña minería tienen las condiciones para formar en seguridad a su capital humano?
Yo creo que ahí hay dificultades, por dos razones. Uno, porque a veces no se entiende bien el tema o no se tiene el conocimiento. Y dos, porque es un costo. Y la verdad es que no es un costo, es una inversión. Pero es mirado como un costo, y mientras menos invierten en eso y más invierten en maquinaria y ese tipo de cosas lo ven como algo mejor. Ahí inmediatamente yo dejo un espacio abierto para que los accidentes se produzcan.
Fuente/ El Diario de Atacama