Debido al alto precio que presenta el cobre en los mercados internacionales, se ha producido un aumento considerable de productores mineros, situación que ha hecho que Enami tenga que estar comprando mucho más mineral del que puede procesar, lo que le genera un sobrestock.
Ante esto y para enfrentar esa situación, que implica alzas de costos, la empresa estatal está desarrollando una estrategia con varias aristas. Por un lado, logró un acuerdo con los mineros para que asumieran parte del costo del sobrestock.
Otra de las medidas ha sido mantener seguros, mediante operaciones en mercados de futuros, para cubrirse en caso de que el precio del cobre caiga y se quede con un mineral que compró a un precio más elevado. Pero sin lugar a dudas que donde la firma está haciendo sus mayores esfuerzos, es en aumentar la capacidad de procesamiento de minerales, con nuevas inversiones y alianzas con otras empresas. Entre ellas está la planta de óxidos en Copiapó, que conlleva una inversión de US$ 14 millones, y un contrato de venta de minerales a la Fundición de Potrerillos, de la División El Salvador de Codelco.
Al respecto el vicepresidente ejecutivo de Enami, Jaime Pérez de Arce, espera que los proyectos permitan alcanzar un equilibrio en los próximos tres años. Sin embargo, reconoce que, por mientras, la entidad ha tenido que recurrir a la banca para obtener créditos de corto plazo que le permitan seguir con su misión de fomento, mediante la compra de minerales a los pequeños y medianos productores. Según precisa, el año pasado la firma requirió de US$ 50 millones y, en este ejercicio, podría necesitar US$ 70 millones. “La situación está controlada. Tenemos activos suficientes para cubrir ese endeudamiento y Hacienda nos aprobó hasta US$ 150 millones, cifra que no se ha superado”, dice.
Fuente / Chañarcillo