El preocupante «lado B» del boom minero regional

El anuncio lo hizo el vicepresidente corporativo de desarrollo, Juan Enrique Morales, quien explicó que tiene reservas por 300 millones de toneladas de cobre y oro

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Mientras el cobre, el llamado «sueldo de Chile», mantiene su histórica cotización en torno a los US$4 la libra y la riqueza minera pasa en tren diariamente frente a los hogares antofagastinos, Juan de ocho años le ruega a su padre, recolector de la latas y cartones del basural La Chimba, que lo lleve algún día al mall, al menos a mirar cómo otras familias compran y toman helado.

Esta situación a todas luces dramática y cruel, dicen los expertos, es pate de los efectos no deseados del sostenido desarrollo minero, es el lado B «boom minero» regional.

El ex seremi de Economía y ex directivo de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), además de empresario, Antonio Sánchez, coincide que todo desarrollo económico conlleva aspectos negativos. La minería no es la excepción.

«Nuestra región y sus ciudades muestran un colapso que se explica en el hecho que el crecimiento de la economía ligado al sector privado, no ha ido acompañado de un desarrollo proporcional por parte del sector público», argumenta.

Déficit

Sánchez precisa que cuando las economías enfrentan un déficit en infraestructura pública, como sucede en la región y en Antofagasta, puede llegar un momento en que la actividad no podrá seguir creciendo. «Tenemos la misma infraestructura interurbana que hace 20 ó 30 años atrás y eso es evidente».

Sin embargo, el ex seremi dice que alrededor de las rutas y carreteras han ido creciendo un sinnúmero de empresas y centros productivos que hacen que esa infraestructura esté siendo requerida mucho más que en tiempos pretéritos.

«Ese fenómeno es el que explica los accidentes entre Antofagasta y Calama y cómo pese a ese boom minero aún no tengamos mejoras en ese sentido», argumenta.
Otro ejemplo son los 60 mil vehículos que hay en Antofagasta, versus las pésimas calles de la ciudad y su falta de crecimiento.

Infraestructura

El profesional afirma que esta desproporcionalidad local también se evidencia en la falta de hospitales de mejor calidad, escuelas y todos lo que el Estado debe poner a disposición de los habitantes, cuyo desarrollo a todas luces no ha sido acorde.

Según Sánchez, eso explica que muchas personas vengan a trabajar a la región, en busca de mejores remuneraciones (las más altas del país), pero no estén dispuestas a quedarse a vivir en la zona.

«La gente en su momento nos contestaba en encuestas que no se quedaba en la zona por la mala calidad de vida, la falta de áreas verdes, la carencia de centros de entretención de calidad y muchos preferían asumir el mayor costo de trasladarse», comentó.

Respecto a la delincuencia, el experto comentó que el desarrollo minero también atrae a la delincuencia y la proliferación de locales de oferta sexual, además de la droga y alcohol.

«El crecimiento de nuestra ciudad y el hecho que existen personas con un mayor nivel de ingresos ha motivado que esto venga aparejado a estas lacras sociales que acompañan ese proceso».

Familias

En cuanto a las jornadas mineras, Sánchez hace mención a un estudio del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), que evidencia también cómo se producen efectos no deseados en la convivencia familiar.

«Recuerdo de ese estudio datos muy concretos, como por ejemplo el caso de niños que debieron ser atendidos por sicólogos debido a que muchos padres ausentes le encomendaban a los menores el cuidado de su madre, hermanos y el hogar mientras ellos se ausentan de la casa por su labor en la minería», rememora.

Otro detalle del mismo estudio, según Sánchez, reveló los nefastos efectos en las relaciones de pareja debido a los trabajos que cuentan con jornadas especiales, algo típico de las faenas mineras.

Citó el caso de la mujer que se prepara para recibir a su esposo al término de un extenuarte y agotador turno, lo que en algunos casos -dijo- puede desencadenar en episodios de violencia intrafamiliar.

«Este tema es un problema real que afecta a muchas familias de la región, pero lamentablemente, como siempre ocurre en Chile, hemos sido muy buenos en el diagnóstico, pero no en la solución definitiva».

Sociólogo

El sociólogo y académico de la Universidad de Antofagasta, César Trabucco, comenta que cuando una sociedad pone el acento sólo en la actividad minera, eso tiene en sí un carácter excluyente.

«En ese mundo un tanto elitista, minero e industrial, pueden participar primero los que tienen ingresos en función a eso, pero todos los que somos marginales a la minería y no tenemos sueldos de la minería, vivimos un poco aparte», explica.

Trabucco añade que por eso se produce esta especie de dicotomía social. «Incluso uno podría legítimamente preguntarse quién manda en la región. Eso en el sentido de las grandes decisiones que pueden cambiar el destino de la región», cuestiona.

El sociólogo expone como ejemplo, que sólo bastaría que Minera Escondida decidiera abrir un nuevo yacimiento, para observar que la magnitud de esa inversión es infinitamente más grande que todos los recursos que dedica el Gobierno para la Región de Antofagasta. «Eso produce la sensación que de pronto las grandes decisiones que mueven la región pasan por los grandes capitales involucrados en la minería».

Exclusión

El académico enfatiza que la disociación entre el mundo minero y la vida en los 22 campamentos de Antofagasta, explica algunos de los problemas que tenemos como ciudad.

«Eso provoca los rayados, los delitos, la destrucción de los bienes públicos y esa es la respuesta de todo aquel que no se siente integrado a este sistema».

Trabucco añade que la lógica respuesta de los marginales al sistema es no sentirse identificado con nada ni nadie. «Esa idea de exclusión puede producir que las personas no sientan afecto, ni deseo efectivo de cuidar la ciudad, lo que genera un nivel de conflicto latente en nuestra ciudad».

Ciudad dormitorio

En nuestra zona, dice Trabucco, hay un gran número de personas marcadas por la transitoriedad y que cuando mucho han asumido a Antofagasta como «ciudad dormitorio».

«Es ese el segmento social que nos transforma en campamento minero, con bares y locales nocturnos». Y remarca: «Este segmento es el que utiliza el baño del aeropuerto y a veces con suerte una habitación de hotel».

Según el sociólogo existe claridad en el análisis que comprueba que este tipo de población vive en el sur y trabaja acá. «Cuánto capital dejan en realidad en la región… existen estudios que señalan que esa cifra en algunas ocasiones es igual a nada, siendo un segmento importante de personas».

A su juicio, para evitar que la bonanza del cobre termine tal como la época del oro blanco, es necesario diversificar productivamente la bonanza de la minería.

Correcciones

Ante este cuestionable boom minero, argumenta, es necesario que la región se aboque a buscar otras fuentes de actividad económica.

«Yo creo que está pendiente la agricultura de desierto. Nosotros no vamos a repetir el ciclo del salitre, en la medida que esas utilidades las reinvirtamos, pero en otras actividades económicas, no necesariamente ligadas a la minería».

«Existen pruebas indesmentibles que no vamos en ese camino», dice Trabucco, pero el sociólogo de la UA agrega que «como región aún entendemos el mar como un paso para sacar nuestros minerales, por eso nos falta apropiarnos del entorno marítimo y darnos cuenta que ahí tenemos praderas por sembrar».

Criterios

El presidente regional del Colegio Médico, Aliro Bolados, expone que resulta inconcebible que en los últimos años, pese a las inmensas riquezas generadas por el cobre, Antofagasta aún no tenga un hospital moderno.

«Esto es el resultado de la mala gestión en salud de ciertas autoridades, de sus malas decisiones y obviamente del escaso presupuesto destinado por intendentes a esta materia, en relación a los acentos de inversión contenidos en los presupuestos regionales».

Para evidenciar esta situación, Bolados insistió en la necesidad que la población fiscalice a sus autoridades, además de revisar los presupuestos regionales, en los que según el facultativo, habrá más de una sorpresa.

«Tenemos intendentes que han destinado una escasa porción del presupuesto regional a la salud y la construcción de hospitales, en sus cuentas públicas así aparece».

Salud

El ex timonel del Colegio Médico, Hugo Benítez, insistió que resulta bochornoso que Antofagasta no tenga un centro médico moderno, pese a que sí se cuenta con el mejor desarrollo minero del mundo.

«La salud es un tema fundamental, si un trabajador no tiene una buena salud, es menos productivo y si no avanzamos en esa materia, se produce un contrasentido», planteó.

Fuente / El Mercurio de Antofagasta

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