(El Mercurio) Por dos décadas, las distintas autoridades de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) investigaron las sociedades «en cascada», mediante las cuales el empresario Julio Ponce ha logrado controlar la mayor minera no metálica de Chile, SQM. Y distintos grupos de minoritarios le han cuestionado esta fórmula de control.
Pero fue un factor externo -los rusos y la crisis en que se sumió la industria del potasio tras la salida de Uralkali del cartel que tenía con Belaruskali- el que, al parecer, lograría limitar esta estructura. El martes, el presidente de SQM anunció una propuesta que llevará al directorio a fusionar cuatro cascadas: Pampa Calichera con Potasios y Oro Blanco con Nitratos.
La medida busca mejorar la estructura financiera de las sociedades y también ahorrar costos. Además, hacer viable los aumentos de capital que tienen que realizarse este año para enfrentar la crisis del potasio.
Los rusos lograron otra cosa más: que Julio Ponce ondeara una bandera blanca de tregua con los minoritarios, como Moneda Asset y las AFP.
Con Moneda, Ponce tiene una pugna que escaló hacia la justicia y que dice relación con acusaciones mutuas sobre compras y ventas de acciones de las sociedades controladoras de SQM.
Cuánto se necesita
El anuncio del martes del presidente de SQM se lee en el mercado como un «fumemos la pipa de la paz», porque los incrementos de capital también propuestos para las cascadas como parte del plan para apuntalar financieramente a estas sociedades se harían a prorrata, es decir, en proporción a la participación que tienen los accionistas. Julio Ponce y su familia están negociando con los bancos préstamos que les permitan concurrir con su parte de los más de US$ 500 millones involucrados en esta operación.
«La banca solo prestará si van más minoritarios y muestran que las empresas y el grupo SQM tiene futuro», comenta un profesional ligado al proceso.
La familia Ponce tampoco tiene los recursos para suscribir todo el aumento de capital, y de solicitar este monto a los bancos, estos tampoco se lo darían así como así. «Los institucionales son garantía de que el grupo SQM es valioso», dice un directivo del conglomerado.
Desde cualquier punto de vista, la situación es compleja para el histórico timonel de SQM.
Los incrementos de capital son cuantiosos. En el caso de Norte Grande, el directorio propondría una capitalización cercana a los US$ 160 millones. En Oro Blanco se plantearía un aumento de capital por cerca de US$ 250 millones, y Pampa Calichera necesitaría unos US$ 160 millones.
«Sin esos recursos, las sociedades no podrían cubrir las garantías que tienen con los bancos y tendrían que liquidar las acciones que tienen aguas abajo y en SQM, con lo que pierden tanto el controlador como los minoritarios», explica un cercano a Julio Ponce.
A diferencia de otros eventos, en los que el presidente de SQM siempre sacaba su «as bajo la manga», aquí parece no tener mucho espacio para jugadas maestras.
«Las cascadas son sociedades de inversión y es muy difícil que entre un socio externo. Más con este escenario de incertidumbre en el mercado del potasio», dice un conocedor de la industria. Antes, la israelí Haifa y la canadiense PCS intentaron tomar, sin éxito, el control de SQM.
«Soqui no es lo mismo que las cascadas, porque es una empresa productiva. Pero además de esta salvedad, no hay interés en el mercado ni en SQM», dicen profesionales de la industria.
«Yo puse el pecho, ahora le toca al resto», comentan que ha dicho Julio Ponce respecto de su jugada de fusionar cascadas y pedir ayuda a los minoritarios.
Pero los accionistas minoritarios no son los únicos complicados con la actual travesía de SQM. Uno de los actores más preocupados por la situación de las cascadas de SQM son los inversionistas que invirtieron en los bonos que emitió la compañía en Estados Unidos, y los bancos acreedores. Y es que el próximo año vendrá un vencimiento de una de las colocaciones de deuda que emitió Oro Blanco por US$ 100 millones.
El team junto a Ponce
En la búsqueda de soluciones para lo que viene con la crisis del potasio trabajan arduamente el equipo liderado por Julio Ponce y su hermano Eugenio, además del ex director de Oro Blanco, Patricio Contesse (hijo del gerente general de SQM), y los gerentes Aldo Motta y Ricardo Moreno.
De las medidas que ese grupo ha definido, algunas son basadas en el estudio encargado al economista Erik Haindl.
Entre las medidas, se considera reducir las dietas de los directorios y aumentar el capital en las sociedades cascada.
Al reducir los pagos de los directivos y fusionar sociedades de inversión por las cuales se controla SQM, se lograría un ahorro que va entre US$ 1 millón a US$ 3 millones.
¿Poco? «Todo suma», dicen profesionales ligados a Ponce. El cash cost de producir una tonelada de potasio le significa a SQM US$ 150. Y debido al fin del cartel ruso, el valor de esta materia prima puede caer a US$ 200 en el mercado.
En ese contexto, «cualquier ahorro es bienvenido», dicen estos cercanos.
Todas estas medidas afectan a las sociedades «aguas arriba» de SQM. Pero entre los ejecutivos de la minera no metálica no descartan que si la crisis se prolonga y sigue bajando el precio del potasio, se tomen acciones en la misma SQM en cuanto a reducir inversiones.
SQM tiene para este año inversiones por US$ 500 millones, pero la idea es reducirlas en un 20%. Para el 2014, donde se preveía un desembolso de US$ 400 millones, el recorte sería mucho mayor y podría llegar a la mitad de lo planificado. También la empresa tiene espacios para mejorar productividad, y de hecho es asesorada por McKinsey en esta materia.
Fuente / El Mercurio