Más de un centenar de empresarios y expertos se dieron cita esta mañana para conocer los avances, oportunidades y amenazas que la elaboración de una directriz internacional sobre responsabilidad social representa para la industria nacional, en el marco de la Jornada “ISO 26.000 Responsabilidad Social: Serias implicancias para Chile y el sector empresarial”, organizada por la Confederación para la Producción y el Comercio (CPC), la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y Acción RSE.
A juicio de Guillermo Campero, especialista principal en trabajo decente de la OIT, “la Responsabilidad Social Empresarial es una condición del crecimiento, del desarrollo económico y social”. Para que la RSE pueda ser implementada con éxito, agregó, es necesario un trabajo en conjunto que reúna a las distintas visiones involucradas. Es por ello que esta jornada “está en el corazón de lo que queremos hacer”, acotó.
La Presidenta de Acción RSE, Janet Spröhnle, expresó sus aprehensiones respecto de la directriz. De acuerdo a su opinión, la ISO 26.000 “No cumple con los principios que proclama, como equidad, inclusión, diversidad, como tampoco con la transparencia, dado que hay evidentes conflictos de intereses. Tampoco refleja “justicia”, al no aplicar proporcionalidad en las exigencias. Tampoco considera diferencias culturales y yo creo en la globalización con sabor local. Hay que tener cuidado de que esta norma no se convierta en una barrera al crecimiento y al emprendimiento, al exigirle lo mismo a las empresas grandes y a las pequeñas”. En este sentido, advirtió el peligro de caer en el diseño de prácticas de estandarización con tintes hegemónicos.
Por su parte, René Muga, gerente general de la CPC, destacó que si bien existen riesgos especialmente para las pequeñas empresas, “ésta es una discusión seria en torno a la Responsabilidad Social, en la cual es fundamental que participe el sector empresarial, para que se incorpore su visión y puntos de vista”.
Más claridad, más flexibilidad
El representante del sector industrial en la discusión sobre la ISO 26.000 de la CPC y director de Asuntos Ambientales de Freeport McMoRan Americas, Rodolfo Camacho, explicó que uno de los principales desafíos para hacer de esta estandarización una herramienta efectiva que aumente la competitividad de las organizaciones es darle un carácter más flexible y gradual, acotar el ámbito de acción para que una organización sea considerada responsable y poner atención a que el marco regulatorio nacional no sea sobrepasado por normas “universalmente aceptadas o cercanas a universalmente aceptadas”, como establece el borrador actual.
Como ejemplo de lo anterior citó que la norma llama a asegurar el respeto a los derechos humanos a través de toda la cadena de valor de la empresa, hacia arriba, hacia abajo y de forma paralela. Explicó que estos requisitos deben ser más acotados y específicos “porque de otra forma el espacio sobre el cual la empresa es responsable queda en un infinito”.
Entre las oportunidades, destacó que es positivo que se defina y delimite el concepto de Responsabilidad Social y, sobre todo, que éste involucre además de la empresas, al Gobierno, las ONG’s, los trabajadores, los consumidores y otros, “de modo de balancear la discusión”.
Precisó, además, que “todo indica que una vez aprobada (la ISO 26000) va a ser certificable y va a dejar de tener carácter voluntario, por lo que hay que estar atentos a que no se convierta además en una barrera arancelaria que le impida a las empresas chilenas que no cumplan con la normativa hacer negocios en el exterior”.
ISO 26.000
La norma, que tendría el carácter de voluntaria y no sería certificable, está en discusión desde el 2005 en 80 países. Actualmente, está en debate su cuarto borrador en los comités espejos nacionales, que reúnen a representantes de la industria, trabajadores, gobierno, consumidores, ONGs y otros.
En el contexto de la ISO 26.000, la Responsabilidad Social es definida como “…la responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades sobre la sociedad y el medio ambiente, a través de un comportamiento transparente y ético que:
· Contribuya al desarrollo sustentable, salud y bienestar de la sociedad,
· Tome en cuenta las expectativas de sus stakeholders,
· Esté en cumplimiento con la ley aplicable y sea consistente con normas de comportamiento internacional, y
· Esté integrado a través de la organización y sea practicado en sus relaciones con terceros.”
Fuente / Acción RSE