( El Mercurio de Calama) Durante años ha sido un gran tema: ser contratado en Codelco Chuquicamata, ya que la mayoría de los trabajadores aspira a que sus hijos ingresen a una de las compañías más importantes del país.
Durante décadas, generaciones y generaciones de familias traspasaba sus puestos a sus hijos, asegurándoles así un futuro de calidad.
Sin embargo, el senador Carlos Cantero, durante su última visita comentó que esas políticas llegaron a su fin dentro de la cuprífera y que existe un nuevo acuerdo en que se privilegiará las competencias por encima de la familiaridad y que sólo en caso que exista una igualdad de cualidades se optará por las relaciones sanguíneas con la corporación.
Plan de contingencia
Este manifiesto lo realiza poco antes que se dé a conocer el plan de contingencia que desarrollará Codelco Chuquicamata para compensar la partida de más de mil trabajadores por egresos especiales.
Serían más de trescientos nuevos trabajadores para el mineral, quienes deberán compensar la partida de un enorme número de mineros, trabajadores que han hecho notar su ausencia, debido a que los operadores que se mantuvieron en la empresa cubren la función de varios de sus compañeros.
«Estaremos muy atentos a este proceso, porque queremos comprobar que la mano de obra mejor capacitada estará desempeñándose en estos yacimientos», expresó Cantero.
Nuevos sueldos
Sin embargo y como han manifestado en reiteradas ocasiones los sindicatos, la gran preocupación está en las condiciones contractuales con las que ingresarán estos nuevos funcionarios, pues no recibirían los mismos sueldos que sus compañeros, sino que serán remuneraciones considerablemente inferiores, además de una importante cantidad de beneficios menos.
«Codelco ya no puede estar pagando sueldos como si se tratara de un mineral histórico, es tiempo que se ajusten a lo que paga el mercado y esa será la tendencia que asumirá la empresa por el resto de los años», sentenció Cantero.
Una verdadera revolución se vive al interior de Chuquicamata, ya nada es igual que hace unos años, pues los niveles de producción tampoco son lo mismo y es el inicio del ocaso de una historia llena de dulce y agraz.
Fuente/ El Mercurio de Calama