Ordeñando la vaca minera

Al leer las propuestas de los candidatos para las próximas elecciones presidenciales, la palabra “minería” no aparece; es más, ni siquiera se mencionan Codelco, Enami o Enap. Sin duda la vaca ha dado mucho en estos años y parece “la caja” para financiar los programas. Qué importa el fomento y futuro del sector minero en los próximos años…

Mis palabras son un llamado de atención a quienes elaboraron y están promoviendo los futuros programas de gobierno, donde la propuesta es propia de asegurar el voto de noviembre, más que –como ellos mismos dicen– hacer un debate de ideas para el país respecto del desarrollo minero. Creo que poco y nada importa la minería, lo que se ve reflejado, primero, en las caras que aparecen como “ideólogos” y llamados a mostrar el camino de lo que necesita Chile. Me atrevo a asegurar que su conocimiento minero se limita a lo macroeconómico como aporte del sector a las arcas fiscales y alguna propuesta (muy debatible por lo demás) de pagos adicionales de impuestos para las regiones. Nula proposición de aspectos relevantes para el desarrollo actual de la actividad minera estatal y privada.

Por mencionar los más relevantes: Codelco tiene comprometido su futuro en los proyectos estructurales de Chuquicamata, Andina y Teniente; no obstante, la inversión propia de cualquier actividad industrial es siempre un obstáculo, incluso cayendo en discursos de nacionalizar el cobre. Ni siquiera somos capaces de financiar Codelco y dicen que hay que nacionalizarlo todo. Otro aspecto relevante y propio de debate es asegurar la energía y agua para el sector minero; estamos pagando los costos más altos en la historia y por mucho que se genere el debate, no se vislumbra una acción que dé respuesta energética al crecimiento del sector minero. Del recurso humano ya no hay que preocuparse, porque el mercado actuó y la máquina universitaria de “moler carne” en poco tiempo sobreofertará la industria. Y por último, la innovación en minería, que en el año donde se invita a “Imaginar Chile” (año de la innovación), vemos imágenes deplorables como la demolición del CIMM, el bajo protagonismo de centros de investigación y la modesta visión de ciencia aplicada.

Creo que, de una vez por todas, los gremios de empresas, profesionales y trabajadores de la minería, la academia y toda organización sectorial, deben tomarse más en serio estos temas e influir de manera más decisiva en la incorporación y compromiso explícito de estos en un programa de gobierno, incluyendo personas de las diferentes aristas políticas en la discusión. La minería es tan relevante para el país que requiere gente del sector en este debate de ideas y preocupación, no solo sobre cómo será el precio del cobre y si se puede ordeñar la vaca durante el próximo gobierno.

Siempre criticar es lo más fácil, y creo que en estas líneas esto se refleja claramente. Lástima que la lectura de esta columna es para nosotros mismos, ya que, como dije anteriormente, mientras la vaca esté dando, lo demás qué importa.