Las demandas de la minería moderna van más allá de los requerimientos constructivos de sus componentes, incluyendo las válvulas. El aumento de capacidad de las plantas, el procesamiento de minerales más complejos y las condiciones cada vez más exigentes en circuitos de lodos, relaves y lixiviación plantean nuevos desafíos para las válvulas de corte y control.
Hoy, la falla de una válvula a lo largo del proceso impacta directamente en los indicadores de producción, afecta la disponibilidad de los activos, introduce riesgos para la seguridad operacional y compromete los objetivos de la cadena productiva.
Esta tendencia se refleja en los proyectos de expansión minera que actualmente se desarrollan en Chile, donde las exigencias operacionales están llevando a operadores, empresas de ingeniería y proveedores a replantear la forma en que seleccionan equipos para aplicaciones de manejo de fluidos.
En este contexto, el principal reto es mantener una acción de corte o control consistente frente a abrasión, sólidos en suspensión, desgaste acelerado, operación continua y rangos de presión crecientes. En estos escenarios, resulta clave utilizar tecnologías desarrolladas específicamente para las condiciones reales de operación.
Este es el enfoque que Bray ha seguido durante años. Más que adaptar productos diseñados para otras industrias, la compañía ha desarrollado soluciones pensadas para aplicaciones mineras que consideran las condiciones específicas de cada área del proceso, incorporando materiales resistentes a la abrasión, recubrimientos especializados y diseños orientados a proteger las zonas más expuestas al desgaste.
Un ejemplo es SlurryShield®, tecnología diseñada para aplicaciones como transporte de pulpas y lodos minerales, relaves e hidrociclones, donde la presencia de particulado genera un alto nivel de desgaste y suele convertirse en una de las principales causas de intervención y falla prematura en válvulas de corte y control. Su desarrollo respondió a una necesidad concreta de la industria: aumentar la vida útil de los componentes y reducir la frecuencia de las intervenciones, con la consiguiente disminución de costos directos e indirectos asociados a estas fallas.
A medida que la minería avanza hacia operaciones de mayor complejidad y menor tolerancia a las detenciones no programadas, comprender el proceso en su contexto actual y disponer de soluciones diseñadas para condiciones reales de operación se vuelve un desafío clave para los fabricantes. En un entorno donde la continuidad operacional es cada vez más crítica, la ingeniería aplicada al servicio de la confiabilidad está dejando de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad operacional.