Cochilco destaca avance de la participación femenina en la minería del cobre

El informe muestra mostrar cuánto ha avanzado la incorporación femenina, dónde se concentran las principales brechas y qué desafíos persisten para transformar ese avance en trayectorias laborales sostenibles.

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La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) publicó el estudio “Representación de la mujer en el sector minero del cobre en Chile al año 2025”; que examina los avances en materias de género en el sector minero. El análisis abarca el 99% de la producción de cobre nacional.

Según reveló el informe, durante 2025, la participación femenina alcanzó 21,7% en la dotación propia de la gran y mediana minería del cobre y 12,9% en la dotación contratista. Estos niveles representan los valores más altos observados en la serie de esta medición y reflejan el efecto acumulado de las estrategias de atracción, reclutamiento, formación e inclusión impulsadas por la industria durante los últimos años.

Entre los principales hallazgos del estudio destacan:

  • La participación femenina es mayor en la gran minería que en la mediana minería. En la dotación propia, la gran minería alcanza 23,1%, mientras que la mediana minería registra 12,1%.
  • La dotación contratista concentra la mayor parte del empleo del sector, pero presenta una participación femenina menor, de 12,9%. Esto evidencia que los avances han sido más rápidos en las compañías mineras mandantes que en las empresas proveedoras que prestan servicios en faena.
  • La participación de las mujeres varía según el ámbito de desempeño. En las faenas mineras, las mujeres representan 14,9% de la dotación, mientras que en casas matrices y dependencias corporativas alcanzan 41,3%.
  • Las mujeres se concentran en mayor medida en actividades no operativas: 59,6% de la dotación femenina se desempeña en estas funciones, frente a 36,2% de la dotación masculina.
  • La representación femenina en altos cargos alcanzó 14,6% en 2025. Dentro de este grupo, los cargos de dirección y gerencia muestran una evolución favorable, con una participación femenina de 22%, el valor más alto de la serie para esta categoría.
  • La dotación femenina presenta mayores niveles relativos de formación técnica, profesional y de postgrado que la dotación masculina, lo que es consistente con una incorporación más reciente de mujeres a la industria y con el aumento de perfiles especializados en los procesos de ingreso.

Desde Cochilco destacaron que en relación con la Política Nacional Minera 2050, los resultados muestran un avance relevante respecto de la meta de alcanzar 20% de participación femenina en la industria al 2030. La dotación propia de la gran y mediana minería del cobre ya se ubica por sobre ese umbral, con 21,7%. Sin embargo, este resultado debe interpretarse con cautela: la meta de la PNM 2050 se refiere a la industria en su conjunto, mientras que la dotación contratista -que representa la mayor parte del empleo sectorial- registra una participación femenina de 12,9%. Por ello, el avance observado en la dotación propia no elimina la necesidad de extender la inclusión hacia toda la cadena de valor.

Los resultados también evidencian que la mayor incorporación femenina no se distribuye de manera homogénea. Persisten brechas relevantes en la mediana minería, en la dotación contratista, en las áreas operativas de faena, en sistemas de turno de mayor permanencia, en especialidades vinculadas a mantención y en ciertos niveles de liderazgo. «Estas brechas muestran que el desafío de la etapa actual no es solo atraer más mujeres, sino generar condiciones para que puedan permanecer, desarrollarse y avanzar dentro de la industria«, afirmaron desde Cochilco..

A partir de estos resultados, para Cochilco los principales desafíos para los próximos años se relacionan con consolidar los avances logrados en participación femenina y transformarlos en trayectorias laborales sostenibles. Esto supone fortalecer la retención temprana, ampliar el acceso de mujeres a áreas operativas y especialidades técnicas, promover su desarrollo profesional y liderazgo, y extender las buenas prácticas hacia las empresas proveedoras y la mediana minería. En este contexto, una minería más diversa e inclusiva dependerá no solo de incorporar más mujeres, sino también de generar condiciones efectivas para su permanencia, movilidad y participación plena en todos los ámbitos del sector.

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