La racha alcista del cobre -que lo llevó ayer a alcanzar un récord histórico nominal de US$ 2,54 la libra- tiene al mercado con fuerte incertidumbre.
Si las proyecciones de expertos y la industria apuntaban a un superávit de cobre de alrededor de 100 mil y 300 mil toneladas para fines de este año, ahora las cosas poco a poco comienzan a girar de forma tal, que expertos internacionales pronostican que habrá un déficit.
Según el banco de inversiones australiano Macquaire -de conocido prestigio en la industria nacional-, durante este año habrá un déficit de 50 mil toneladas de cobre.
Este déficit se produciría, según Reuters, por las continuas interrupciones en la producción de algunos yacimientos en Indonesia y los temores de interrupciones en la explotación de la mina La Caridad de México, donde los trabajadores aún mantienen en pie una huelga que arriesga comprometer el grado diario de producción de la mina.
Según Macquaire, las minas Grasberg y Batu Hijau de Indonesia contabilizaron alrededor de 150 mil toneladas de pérdidas en su producción por las protestas de sus trabajadores.
Esto se hace relevante cuando una pequeña variación en la oferta hace que el precio se dispare o caiga.
Para el ex presidente ejecutivo de Codelco y académico de la Universidad Católica, Marcos Lima, cuando se habla de déficit o superávit, son tan pequeñas las variaciones, que no puede pronosticarse algo certero.
Más aún cuando hay una gran dependencia de la puesta en marcha y operaciones de proyectos.
Con el paso de los días ya son pocos los que se atreven a pronosticar un precio promedio para fines de año, e incluso muchos de ellos ya ni siquiera se atreven a prever el nivel de demanda que tendrá el metal en 2006.
Es así como si a comienzos de este año las proyecciones de precio rondaban los US$ 1,70 la libra como promedio para 2006, con el paso de los días la estimación subió más de 30 centavos.
Con el récord histórico alcanzado ayer, el metal promedia en lo que lleva del año nada menos que US$ 2,25 la libra.
En el mercado, la apuesta es que durante el segundo semestre los precios debieran comenzar a bajar por la puesta en marcha de algunos nuevos proyectos y ampliaciones, lo que incrementaría los inventarios del metal. Entre ellos, el más importante para Chile es el proyecto Spence, de BHP Billiton.
«Se espera que la oferta crezca moderadamente, dados los limitados hallazgos de nuevos depósitos de minerales y el retraso en el desarrollo de proyectos de expansión», dice el analista de Fitch Ratings, Giovanny Grosso.
Pero en el mercado ya comienzan los temores de sustitución. Desde los gremios mineros más de una vez se ha advertido el «peligro» de tener al cobre en estos elevados niveles de precios.
Es así como en Europa en el caso de las cañerías de cobre, éstas ya comenzaron a ser sustituidas, aunque, según recalca Lima, no a niveles tan considerables como para afectar el consumo del metal.
Para el ejecutivo, el mayor peligro de tener los precios en estos niveles récord apunta a lo que pueda pasar en el mediano y largo plazo.
«En el largo plazo, esto impulsa a la búsqueda de nuevas tecnologías, y eso sí puede gatillar una sustitución significativa (…) el cobre se usa por sus propiedades, y en esas condiciones, cuando haya algo que lo reemplace en esas propiedades, sí podrá haber sustitución», asegura.
Demanda
Desde el mercado se destaca que más que las variaciones en el consumo físico de cobre, lo que ha hecho que el precio se dispare a niveles récord actualmente es la demanda de los especuladores, quienes ven en los metales un refugio ante la incertidumbre en el precio del dólar y lo que pase con los valores del petróleo a nivel mundial.
Fuente / El Mercurio