Hasta ahora, Chile ha sido un país ejemplo para otros en la región. Mientras los analistas económicos destacan las políticas macroeconómicas que se han tomado en el país -en especial la forma de ahorro de los ingresos extra generados por el alto precio del cobre-, el panorama que se pinta para el año podría ser más sombrío.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) referido a la inversión extranjera directa destaca que América Latina y el Caribe es la zona emergente que se presentó más atractiva para las inversiones -sin considerar Asia-, con una cifra récord el año pasado de US$ 106.000 millones recibidos, 46% más que en 2006
Chile, Brasil, México y Colombia fueron los responsables del 90% de esa llegada de capitales extranjeros extra en 2007.
Pero el país podría perder brillo a partir de este año. Según el secretario ejecutivo de la Cepal, José Luis Machinea, las bajas proyecciones de crecimiento para este año podrían tener un impacto negativo en la inversión extranjera directa que recibe Chile.
El año pasado casi se dobló esta clase de inversiones en el país, las que pasaron desde US$ 7.358 millones en 2006 hasta los US$ 14.547 millones en 2007, un aumento de 96%.
2008 podría ser distinto. Machinea explica que una de las razones por las que Chile podría perder parte de la inversión extranjera directa es porque ahora hay otros países en la región que comienzan a destacarse, lo que, sumado a los altos precios del combustible, provoca un deterioro para la economía interna.
Víctimas en industria
Según informes del banco de inversiones BCP Securities, los altos costos de la energía ya están cobrando víctimas en el sector industrial, lo que, sumado a un precio apreciado y a una alta inflación, ha reducido la competitividad de los exportadores, más allá del alto precio del cobre.
BCP ha estimado que el crecimiento del PIB para Chile en 2008 podría situarse en 3,6%, e incluso podría ser peor si baja el precio del cobre, lo que pondría al país en una situación complicada.
El economista de ese banco, Walter Molano, puso a Chile entre los países con «baja ponderación», junto a Argentina y Venezuela, por encontrarse en una «desaceleración sostenida».
Competir innovando
Pero hay formas de escapar a la desaceleración económica. «Chile necesita gastar más en innovación y el tema de la capacitación debe dar un salto para crear productos de mayor valor agregado», explica Machinea. Agrega que para esto el país debería diversificar la estructura productiva, entregando servicios más sofisticados (como ingeniería minera), o bien exportando productos primarios (fruta, vino, salmones, maderas) con valor agregado y mayor tecnología. Competir innovando.
Fuente / El Mercurio