(La Tercera) El segundo mayor proyecto de generación eléctrica previsto para los próximos años en Chile, Central Castilla, dio ayer un paso clave para poder concretarse.
En medio de la incertidumbre generada por la tramitación medioambiental del proyecto liderado por el empresario brasileño Eike Batista, a través de MXP, sus representantes legales firmaron un acuerdo marco con el principal opositor a la iniciativa, la familia Domínguez, mediante el cual la empresa se compromete a aportar US$ 10 millones a una fundación para desarrollar un área de preservación, además de someterse a una auditoría para evaluar el impacto de las primeras cuatro centrales, antes de desarrollar la quinta y sexta unidad.
A cambio, los Domínguez se comprometen a no iniciar nuevas acciones legales contra el proyecto, que generará 2.400 MW en la Región de Atacama, con una inversión de US$ 4.400 millones. «Hemos llegado a un acuerdo realista para conciliar intereses ambientales y las necesidades energéticas del país con este proyecto que prácticamente ya es una realidad», dijo el abogado de la familia Domínguez, Patricio Escobar, quien descartó que su representado haya recibido aportes directos de Castilla.
Fuentes cercanas a Castilla, en tanto, reconocieron que este acuerdo permite terminar con una parte importante de los conflictos legales que enfrentaba el proyecto. No obstante, su futuro sigue dependiendo de la decisión del seremi de Salud, Nicolás Baeza, y de la Comisión de Calificación Ambiental, proceso que debería retomarse la próxima semana. Según las fuentes, no existe mayor relación entre ambos procesos.
Compromisos
CGX -la filial del grupo dueño del proyecto- accedió a someterse voluntariamente al cumplimiento de condiciones adicionales para la operación de las unidades quinta y sexta contempladas en el proyecto, las que formalizará ante la autoridad ambiental, conjuntamente con medidas de mitigación para las seis unidades que construirán. Escobar destacó que esto último minimizará el efecto ambiental.
Además, creará -apenas se obtenga la Resolución de Calificación Ambiental, si esta es afirmativa- una fundación a la cual aportará alrededor de 100 hectáreas en el sector de la Caleta del Medio, en Bahía Salado, donde se constituirá un área privada de conservación de la flora y fauna y patrimonio arqueológico y cultural del lugar. A esta iniciativa, la empresa aportará US$ 10 millones, cifra que abonará en un plazo cercano al inicio de la construcción de las unidades 5 y 6. El primer aporte (5% del total) lo hará cuando obtenga la aprobación ambiental.
Castilla construirá el proyecto completo en 10 años.
Aunque ese acuerdo le allana el camino, su desarrollo estará vinculado con la firma de contratos de consumo de energía en la zona.
Fuente/La Tercera