Caserones: Los factores que han impactado en su operación y sus retos futuros

En el marco de la 70° Convención del IIMCh, Gonzalo Araujo, gerente corporativo de Sustentabilidad y Asuntos externos de Lumina Copper, analizó el proceso de desarrollo de esta faena ubicada en alta montaña.

La ubicación geográfica, así como el clima son factores que pueden impactar de manera relevante en la operación de una faena minera, tal como ha ocurrido en Caserones, yacimiento que se ubica en la Cordillera de la Región de Atacama, al sur de la franja metalogénica de Maricunga, a 160 km al sureste de Copiapó y a 15 de la frontera con Argentina.

Los retos que ha afrontado dicha operación desde su puesta en marcha fueron abordados en el marco de la 70° Convención del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IMCh).

Gonzalo Araujo, gerente corporativo de Sustentabilidad y Asuntos externos de Lumina Copper, realizó una revisión de los factores que han impactado en los resultados de la operación, que comenzó a construirse en 2010, produciendo su primer cátodo el 13 de marzo de 2013, y logrando su primer embarque de concentrado el 29 de julio de 2014.

Es así como aludió al hecho que el comisionamiento se haya realizado en paralelo con el término de la construcción; sumado a que el inicio de la operación fue sin haber completado la implementación de la instrumentación y de los sistemas de control.

En el ámbito de la mina, dijo que las problemáticas tuvieron relación la inestabilidad de la pared oeste del rajo, una baja disponibilidad del equipo minero y la falta de entrenamiento de los operadores.

Por otra parte, se registró una baja confiabilidad de los equipos del área de la concentradora; junto a ineficiencias en los equipos de flotación y espesamiento, además de la presencia de arcillas en la parte alta del rajo.

A ello se sumó una serie de problemas en la adición de floculante para el espesamiento de las lamas; y el alto desgaste del lamaducto en el sector de alta pendiente.

Otro factor que ha complicado la operación de Caserones ha sido la depositación de arenas. Es así como el ejecutivo sostuvo que sólo en 2019 hubo suficiente área y expertise para que el plan de implementación de Spigot permitiera la habilitación de seis puntos de descarga, los cuales operarán en secuencia definida de operación y recuperación.

Además, en la quebrada La Brea, donde se ubica el depósito de Lamas, se subestimó la permeabilidad del suelo, lo que generó infiltraciones que superaron la capacidad del sistema de control, y obligó a potenciar la barrera hidráulica con 14 pozos adicionales. Esta acción gatilló un proceso sancionatorio por la Superintendencia del Medio Ambiente, que se encuentra en la fase de negociación de un Programa de Cumplimiento.

El clima de la zona también fue crítico en lo relativo al funcionamiento de la faena. Las tormentas, vientos y bajas temperaturas afectaron la operación de la concentradora, el Dump Leach (sólo el primer invierno), el suministro de energía (2017) y la infraestructura (caminos en 2015 y 2017).

Todo esto redundó en mayores costos de capital y operación, debido a las inversiones requeridas para completar la construcción de infraestructura, y las medidas que se tuvieron que implementar para resolver las contingencias.

Futuro de la operación

Además de abordar las complejidades que ha tenido la operación, Gonzalo Araujo, se refirió a las acciones que están llevando a cabo para sustentar el desarrollo de Caserones.

En esa línea, comentó que disponen de un depósito con casi 20 años de vida útil, y reservas basadas en recursos 100% medidos e indicados; con una concentradora de tecnología convencional, que están procurando llevar a altos estándares de automatización y remotización, que produce concentrados de alta calidad, con muy bajo arsénico.

Por otra parte, el proceso de lixiviación ROM y la planta SX-EW tienen un excelente comportamiento metalúrgico, que produce cátodos con certificación LME.

Además, mencionó la expansión del Dump Leach, considerando que el plan de negocios contempla uno de 454 Mt. Con una operación que se ha mantenido estable desde el principio, esto implica un menor costo que enviar mineral de baja ley al botadero de lastre, debido a la distancia de transporte.

Los próximos pasos de esta iniciativa tienen relación con la realización de pruebas metalúrgicas para sulfuros de baja ley (año y medio de duración), y un análisis geotécnico (3-4 meses de duración). Además, debido al traslado del canal de contorno, se requieren modificaciones menores a los permisos y estudios hidrológicos, lo que se espera completar en 2025-2029.

La compañía trabaja también en completar y potenciar los sistemas de control, incorporando automatización y remotización, ecosistema en el que tiene un rol clave el Centro Integrado de Operaciones.

El ejecutivo subrayó que Caserones es una muy buena escuela para hacer minería a gran altitud, con baja ley y en una zona ambientalmente compleja, haciendo además hincapié en que “estamos convencidos de que seremos capaces de superar los desafíos que hoy enfrentamos y que seguiremos encontrando”.

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