(El Mercurio) La producción del sector metalmecánico está hoy un 30,8% por debajo de los niveles de 2008, lo que forma parte de la desindustrialización que se ha venido percibiendo en el país en los últimos 20 años, a lo que se han sumado otros factores que son fuente de preocupación para todo el empresariado del país, dice Juan Carlos Martínez, presidente de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas (Asimet).

El gremio celebra este jueves su cena anual, una instancia de acercamiento con sus socios y colaboradores, evento al que ha confirmado su asistencia la Presidenta Michelle Bachelet. En el encuentro se hace un reconocimiento a socios y personalidades de las diversas ramas del sector y el presidente del gremio entrega su cuenta anual.

Uno de los énfasis del dirigente ha sido tratar de evitar las situaciones de conflicto en el ámbito laboral. “Para que la empresa crezca, se desarrolle y pueda competir, es imprescindible la colaboración y el diálogo con los trabajadores, los stake holders , clientes, proveedores y vecinos, que son parte importante en el ámbito del medio ambiente”, destaca Martínez.

Pero sostiene que los intentos por trabajar en paz y armonía se han visto frustrados en los últimos tres años, debido a la incertidumbre que han provocado las reformas. “Se ha creado un ambiente tremendamente negativo para emprender e invertir, nuestros socios están paralizados, esperando certezas para que retorne la confianza”, agrega el dirigente.

Les inquieta la situación de La Araucanía, porque no se está aplicando el Estado de Derecho, que forma parte del pilar necesario para la empresa y la inversión, asegura.

También les preocupa cómo se relativiza la propiedad privada, lo que puede observarse en el tenor de la discusión en torno a la reforma al Código de Aguas, lo que afecta principalmente a los agricultores, pero produce intranquilidad respecto de otro tipo de propiedades, señala el dirigente.

“Para Asimet, la defensa de las ideas del libre emprendimiento y la libertad individual son básicas en una economía de mercado, pero todas estas incertidumbres llevan a pensar si Chile tiene una economía de mercado y un capitalismo verdaderamente profundo o si está cambiando a otro sistema, como el que conoció el país hace años atrás y no dio ningún resultado”, subraya Martínez.

La falta de certezas también se extiende al ámbito laboral, donde ve que han surgido nuevos escollos, como la intención del presidente de la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados, Patricio Vallespín, para que el Ejecutivo ponga urgencia a una serie de reformas “ocultas” que afectarían principalmente a las pequeñas empresas.

“Para crecer tenemos que sentarnos a dialogar el sector privado y el sector público, eso es fundamental para que retorne la confianza. Creo que la Presidenta tiene que dar certezas sobre qué piensa hacer respecto de estos temas que causan intranquilidad, el Estado de Derecho en La Araucanía, los derechos de agua y estos cambios laborales”, plantea el dirigente.

En el plano gremial, respalda la opción de Hermann von Mühlenbrock a la presidencia de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). “Proviene de nuestro sector, apoyamos su reelección en la Sofofa y nos ha representado muy bien”, dice, aunque tampoco quiere desmerecer a Ricardo Mewes, el otro candidato.

Desde 2008, el sector ha perdido unos 40 mil puestos de trabajo. Detrás de la caída del precio del cobre también está la competencia de China. Han cerrado una serie de empresas, como Madeco, y algunas plantas de acero en CAP y Gerdau Aza. En la actualidad, el sector emplea a 170 mil trabajadores.

“Mea culpa”

En la década del 70, la industria manufacturera en el país representaba un 17% del PIB y su peso actual es de un 10%, lo que el dirigente atribuye a que Chile tiene una economía abierta, en lo que está de acuerdo, pero no se han tomado las providencias del caso para “aprimorar” la manufactura nacional.

Se refiere específicamente al déficit de gestión y a la falta de inversión en I+D. “Falta más innovación, necesitamos que nuestra gente salga al exterior y vea qué está pasando con nuestro sector, porque la tecnología y los nuevos modelos de negocios se nos vienen encima”, advierte.

Es un mea culpa , lo reconoce y apunta principalmente a las medianas y pequeñas empresas, que generalmente son empresas familiares y que necesitan ponerse al día. Salir al exterior a buscar socios, tener contratos de licencia para fabricar o asociarse en forma de joint ventures que se vengan a instalar al país, es lo que promueve. Asimismo, aprovechar los tratados comerciales vigentes y los que están por venir, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).

Considera que Chile es una gran plataforma para la inversión extranjera, porque tiene una buena institucionalidad y muy poca corrupción, a pesar de que han estallado casos donde la empresa y los empresarios han salido damnificados, pero no al nivel que se ve en países vecinos, acota.