(Revista MINERíA CHILENA) La minería constituye un puente hacia el pleno desarrollo de Chile, pero existen desafíos como la falta de coordinación entre los servicios públicos y el mundo privado, desafíos relacionados con disponibilidad de insumos críticos y señales tributarias que, según los máximos ejecutivos de los dos más grandes gremios mineros, le restarían competitividad al sector frente a los inversionistas internacionales.
En un almuerzo organizado por revista MINERíA CHILENA, el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, y el presidente de Sonami, Alberto Salas, conversaron acerca del boom actual de la industria minera, las grandes inversiones proyectadas y los principales retos para poder capitalizar sus beneficios para un mayor bienestar del país.
Al comenzar la conversación Villarino y Salas comparten las percepciones acerca del país y del sector que captaron recientemente por parte de inversionistas y autoridades mineras lobales en su participación en la Convención Anual de la Prospectors & Developers Association of Canada, PDAC. “Hay un reconocimiento a la expertise y seriedad del sector minero chileno. Pero vi preocupación sobre el suministro de energía y si va a satisfacer la demanda del plan de inversiones. Y me preguntaron por qué se hace tan poca exploración, si tenemos casi un tercio de las reservas de cobre”, precisa Villarino.
En este contexto destacan la oportunidad que presenta hoy Expomin, la que a juicio de ambos es y seguirá siendo una importante vitrina de lo que hace el rubro en el país, y no sólo frente a expertos en minería de todo el mundo, sino también ante la comunidad nacional, por el hecho de que la muestra se está abriendo al público no especializado.
Oportunidad y desafíos
“La minería permitirá que Chile sea país desarrollado de aquí a 2020”, se atreve a decir con convicción Alberto Salas. Además de un mayor ingreso per cápita, “el rubro redunda en una mejora de la infraestructura, oferta cultural y educacional, es decir de la calidad de vida”, estima Villarino.
El presidente ejecutivo del Consejo Minero sostiene que nadie piensa en el plazo en que el desarrollo del país se postergaría con una nacionalización del cobre. “No habría recursos para explotarlo y en vez de ser país desarrollado en 2020 ó 2025 lo seriamos en 2065, con suerte”, resalta. Sobre el monto de inversiones para la minería, Salas asevera que “esta cifra de US$91.500 millones es espectacular, nunca vista en Chile, y en un solo rubro”.
Villarino advierte al respecto de que “una cosa es la proyección que uno pueda hacer de aquí a 2020 y otra es el nivel de certeza de que esa inversión se materialice. Hay que evitar generar expectativas demasiado grandes si hay dudas o desafíos que superar”. El representante del Consejo Minero recuerda que “hay un problema de agua cuya solución pasa por resolver el segundo inconveniente que es el energético. Si se llevan a cabo todas las plantas desalinizadoras en el norte tendrían que generarse 1.000 MW adicionales en la matriz del SING. El otro problema, el de los recursos humanos, me parece que es el más solucionable”.
Salas advierte que el crecimiento de la inversión minera ha sido explosivo, pero no ha habido en el Estado, su contraparte, un avance equivalente que permita una mayor eficiencia. “Tenemos muchísimos funcionarios fiscalizadores y controladores que no tienen ni la calidad profesional, ni la capacidad de entender lo que significa materializar la inversión hoy, y no un año después”, recalca. Al respecto, Villarino recuerda que han ido apareciendo otros mercados atractivos, donde también hay mineral y quizás con mejor ley. “Nos tenemos que acostumbrar a competir más en la minería. La burocracia termina por empantanar los proyectos y podría llegar el momento en que el inversionista prefiera otro país”, destaca.
Salas asevera que existe una falta de coordinación entre las distintas instancias regulatorias a la hora de evaluar un proyecto. “Si se coordinaran se agilizaría el procedimiento y se evitaría que los documentos se presenten una y otra vez”, sostiene.
Villarino admite que el Ministerio de Minería hizo un esfuerzo importante para solucionar los expedientes atrasados. “Pero hay una pluralidad de actores que preguntan exactamente lo mismo. Y se levanta un signo de interrogación sobre lo que pasará con la Ley de Seguridad e Institucionalidad minera. Si ahí no hay una buena coordinación se pueden duplicar y hasta triplicar los opinantes de un proyecto”, enfatiza.
Salas destaca que una industria tan líder en el mundo necesita de una mejor relación público-privada para la creación de políticas públicas referidas al sector. “La nueva institucionalidad la conocimos cuando fue enviada al parlamento, habiendo tanta expertise en este lado que podría haber ayudado”, advierte.
¿Alza en los costos? También afectan. Salas explica que éstos suben porque hay menos oferta y Villarino recuerda que hay quienes creen que un 50% del aumento de las inversiones mineras en el país se explica por el aumento de los costos. “Podrían subir al triple. Y la verdad es que hoy si el precio del cobre bajara a US$2 la libra queda un descalabro”, asegura Salas.
¿Impuestos? También inquietan, según Salas. En la PDAC le manifestaron: “Ustedes cambiaron el sistema tributario en 2005, en 2011, y quién dice que en 2014 ó 2015 no lo quieran cambiar de nuevo”. Junto con esto reitera que “la energía fue un tema recurrente y están preocupados por el sistema regulatorio”, afirma. Villarino asevera que lo que quieren los inversionistas son certezas. “Chile constituye hoy un player mundial. Por lo tanto, tiene que hacer minería de primer mundo. No podemos tener minería de país subdesarrollado”, agrega.
Consultados acerca de si la mayor capacidad de la sociedad para organizar movimientos sociales constituye una preocupación, Salas afirma que “las comunidades locales no son extremas. Acá están muy centradas en lo que les preocupa, y no están ideologizadas. Creo que la industria se ha manejado bien con el tema”. Villarino agrega que “no hay que desconocer que existen paradigmas que están cambiando y que responden a un movimiento a nivel internacional. Como país nos hace falta desarrollar mayor sensibilidad, la capacidad de anticiparnos al fenómeno, y la habilidad para enfrentarlo. Hay un desafío tremendamente atractivo ante una sociedad que está madurando y cambiando”.
Fuente /Revista MINERíA CHILENA