Von Mühlenbrock analiza el momento económico actual

El dirigente gremial, quien por primera vez hace pública su intención de continuar a la cabeza de los industriales, plantea que si el Gobierno avanza en una reforma laboral, debería abordar cómo mejorar la productividad. "Debemos hacernos cargo de temas como capacitación, indemnizaciones por años de servicio y flexibilidad laboral", dice.

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(El Mercurio) El 17 de abril de 2013, Hermann von Mühlenbrock asumió por primera vez como presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa). Lo hizo en uno de los momentos más complejos que ha enfrentado la cúpula industrial. Un mes antes había fallecido su antecesor, Andrés Concha, quien estuvo por más de 15 años ligado al principal gremio de la industria. A esto se sumó la sorpresiva muerte de Jaime Dinamarca, quien era gerente de Medio Ambiente de Sofofa, y de una funcionaria del departamento de Certificación de Origen.

«La Sofofa estaba emocionalmente muy afectada», recuerda aún con nostalgia Von Mühlenbrock.

A 18 meses de haber asumido, el ex gerente general de Gerdau Aza realiza un balance positivo de los ajustes que se han dado en la Sofofa en los últimos años e incluso defiende el cambio en los estatutos realizados poco antes de convertirse en líder de los industriales y que modificó la periodicidad de los consejos generales. Incluso reconoce que este ajuste no fue bien recibido por la totalidad de los miembros de la Sofofa.

«En un principio hubo reparos de algunos consejeros, pero a casi dos años tengo la sensación de que el nuevo esquema ha sido bien recibido. Además hemos tenido toda la flexibilidad necesaria. En ocasiones hemos hecho consejos generales más seguidos», argumenta.

También destaca la creación de ocho comités especializados en la Sofofa: eléctrico, tributario, medio ambiente, laboral, alimentos, consumidores, reciclaje y comercio exterior. «Tenemos una Sofofa donde los gremios y las empresas participan activamente», afirma.

Von Mühlenbrock quiere seguir liderando la Sofofa. Así lo informó en privado el lunes en el comité ejecutivo que la Sofofa sostiene quincenalmente, y ahora, en entrevista con «El Mercurio», lo hace por primera vez en forma pública.

«Creo que puedo seguir ayudando. Estoy disponible para seguir dos años más en Sofofa», señala.

Uno de los temas centrales para un segundo período -en caso de resultar elegido en abril próximo- será trabajar con el Gobierno para dinamizar las inversiones en el país.

«El problema más acuciante que enfrentamos es revertir la caída en la inversión. Un compromiso decidido del Gobierno por destrabar proyectos, en particular del sector energía, contribuiría a mejorar las expectativas del sector privado. Se requiere de señales claras que demuestren la convicción de todos los actores por enfocarnos en crecimiento, inversión y empleo», señala.

-¿Qué tanto ayudó el acuerdo en torno a la reforma tributaria para mejorar las expectativas del sector privado?

«El acuerdo logrado por la reforma tributaria aportó, sin duda. Lo positivo de este es que mejoró parcialmente el clima. En una primera etapa el Gobierno no quería cambiar nada. Pasamos por un momento muy complicado, pero cuando se abrió el debate se generó una espiral virtuosa. Esperamos que esa fórmula se replique en otras reformas, ya que todo proyecto tiene que ser acompañado de una amplia discusión».

-¿Pero qué debería ocurrir para que repunte la confianza?

«Una señal clara de todos los actores. Muchas veces la Presidenta Michelle Bachelet envía mensajes de apoyo al sector privado, pero uno esperaría que todos los actores políticos reconozcan que Chile es una sociedad donde el emprendimiento es el motor de nuestra economía. Independiente de todos los problemas que puedan tener los empresarios, es gente que trabaja para que este país sea desarrollado y elimine tanto las desigualdades como la pobreza».

-Entonces, ¿coincide con el presidente de la CPC en el sentido de que han recibido señales contradictorias de parte de la coalición gobernante? Por un lado se les convoca a una alianza público-privada y por otro se intenta sacar al sector privado de actividades en el área de educación y salud.

«Absolutamente de acuerdo. No sé si es una táctica, pero el concepto de la retroexcavadora uno lo sigue viendo en algunos personeros de la Nueva Mayoría. Uno entiende que ese bloque es muy diverso, pero para el sector privado es clave contar con señales claras para poder seguir invirtiendo».

-¿Qué otros proyectos están generando ruido en el sector empresarial?

«La reforma laboral es sin duda la mayor preocupación en el corto plazo, además del proyecto de reforma al Sernac, el nuevo Código de Aguas, el reglamento sanitario de los alimentos y el proyecto de Responsabilidad Extendida del Productor. En un horizonte de mediano plazo preocupa sobremanera la reforma a la Constitución Política. Entonces, es una cantidad significativa de ruidos que hay en el sistema».

«La Sofofa nunca se va a oponer a los cambios, todo es perfectible, pero creemos más bien en un proceso de mejoramiento continuo que en la reingeniería».

-¿Por qué?

«Porque cuando se toma el camino de la reingeniería el cambio tiene mucha violencia, pero además hay poca participación de los distintos actores y nosotros estamos a favor de que se abran los espacios de diálogo. No porque un sector tenga la mayoría debe imponer su postura. Los procesos deben ir acompañados de un diálogo real y constructivo. Eso le hace muy bien al país».

-¿Pero qué pasa con ese estado de ánimo que mejoró postacuerdo tributario?

«Las empresas requieren de más señales. No es suficiente con el acuerdo tributario. Debe generarse en el país un clima que dé confianza al sector privado».

-El ministro Arenas ha señalado que con la reforma tributaria aprobada y un presupuesto expansivo ahora el esfuerzo lo tiene que hacer el sector privado.

«No voy a contradecir al ministro de Hacienda. Pero quiero dejar muy en claro que el sector privado siempre está haciendo esfuerzos. El empresario grande, mediano y chico se levanta a las seis de la mañana y se acuesta a las doce de la noche. Entonces prefiero destacar el esfuerzo que hacen permanentemente todos los actores. Siempre hemos trabajado duro y en los momentos malos es cuando más se trabaja».

Reforma laboral: «Es necesario que las agendas del Gobierno estén alineadas»

-A fines de septiembre usted tuvo un impasse con la ministra del Trabajo, luego de que usted argumentara que dado el escenario de desaceleración no era el momento indicado para realizar una reforma laboral. ¿Cómo ve el futuro de esa agenda? ¿No considera que en lugar de rechazar una reforma quizás el empresariado debiese ser más propositivo?

«El Gobierno tiene todo el derecho de enviar una agenda laboral cuando él considere pertinente. Dicho eso, cuando una economía está debilitada, colocar temas que generan más ruidos podría ser negativo. Ahora si el Gobierno quiere avanzar en una reforma laboral, esperamos que el enfoque sea mejorar la productividad. El gran problema de Chile es la baja productividad y el Ministerio de Economía anunció una agenda en esa línea. Entonces esperamos que los cambios en el mercado laboral vayan en esa dirección. Para ello debemos hacernos cargo de temas como capacitación, indemnizaciones por años de servicio y flexibilidad laboral».

-¿Y qué pasa con el fin del reemplazo en huelga y la titularidad sindical que el Gobierno ha levantado como temas centrales para los trabajadores?

«Nosotros no conocemos el detalle de la reforma laboral, pero si yo tengo una empresa y no se puede reemplazar en procesos de huelga, me gustaría que me expliquen cómo mejora la productividad y la eficiencia. Es necesario que las agendas del Gobierno estén alineadas».

-Uno de los temas centrales en la última cena de la Sofofa fue la necesidad de destrabar los proyectos de inversión. Pasado prácticamente un año, ¿ha visto una mejora?

«Muy poco, pero estamos esperanzados en el trabajo que está haciendo el comité de ministros del área económica para agilizar las inversiones. También es necesario que se haga un check list de los proyectos. Una señal positiva es que el Gobierno haya establecido plazos para implementar cambios administrativos y comprometer proyectos para destrabar las inversiones en el país».

Caso Pollos: «Las prácticas denunciadas afectan mucho la imagen empresarial»

A fines de septiembre, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) sancionó a las empresas Agrosuper S.A., Ariztía S.A. y Don Pollo por colusión. El fallo también involucró a un gremio asociado a la Sofofa, la Asociación de Productores Avícolas de Chile (APA). En concreto, el TDLC ordenó la disolución de la APA, argumentando que la entidad actuó como coordinadora del cartel.

-La Sofofa dijo que esperará que haya finalizado el caso en la Corte Suprema, pero ya hay un fallo contundente del TDLC. ¿Por qué no se toman medidas como suspender a la APA mientras sale el fallo final?

«Condenamos enérgicamente cualquier acto contrario a la libre competencia, ya que la colusión y otras prácticas nocivas son el cáncer de la economía social de mercado. Sin embargo, cualquier sistema debe garantizar el debido proceso, y en este caso existe un fallo de primera instancia que eventualmente podría ser revisado por la Suprema».

-¿Por qué suspender a ese gremio sería una medida prematura?

«Los estatutos de la Sofofa no establecen sanciones en forma explícita cuando ocurren este tipo de situaciones».

-¿Y si se confirma el fallo del TDLC?

«El consejo general de la Sofofa evaluará las medidas más duras y estrictas que puedan darse una vez que el comité de ética se pronuncie. Tenemos clarísimo que las prácticas denunciadas afectan mucho la imagen empresarial y por eso si el gremio fuese culpable vamos a tomar acciones. Este caso nos preocupa mucho porque la base de un sistema económico es la fe pública, y este tipo de prácticas atenta contra las personas».

-A la espera del fallo de la Suprema, ¿tomarán medidas entre sus asociados para evitar prácticas que atenten contra la libre competencia?

«Estamos afinando un plan de trabajo para socializar de mejor forma la Guía de Buenas Prácticas de la FNE entre nuestros asociados. Se debe difundir más ese trabajo, principalmente en nuestros gremios sectoriales. La ética y los valores son la base para realizar buenos negocios y tenemos que ser consecuentes con ese discurso. Este tema va a ser central en el discurso que haré en la cena de Sofofa. Además, vamos a realizar un seminario el 14 de octubre sobre libre competencia con el presidente del TDLC en relación con la regulación de mercados y la competencia. Nos preocupa este tema y queremos analizar desde las acciones preventivas que deben tomarse hasta posibles ajustes legales para perfeccionar las normas existentes».

«La Sofofa nunca se va a oponer a los cambios, todo es perfectible, pero creemos más bien en un proceso de mejoramiento continuo que en la reingeniería».

«El Gobierno tiene todo el derecho de enviar una agenda laboral cuando considere pertinente. Dicho eso, cuando una economía está debilitada, colocar temas que generan más ruidos podría ser negativo».

«Muchos consejeros me han llamado para que siga en el cargo (…) Incluso gerentes generales de empresas socias»

Hermann von Mühlenbrock pone paños fríos al remezón que enfrentó el gremio en marzo pasado con la salida de sus dos vicepresidentes, Alfonso Swett y Claudio Muñoz, quienes fueron reemplazados por Rafael Guilisasti y Carlos Hurtado. Luego, a fines de mayo, Cristóbal Philippi dejó la Secretaría General.

-¿Cuál es su balance hoy de los movimientos que tuvo este año la Sofofa? Fue un hecho inédito que dos vicepresidentes dejaran el cargo y esto, a juicio de algunos consejeros, ha desunido al gremio.

«Yo iría un poco más atrás. Cuando yo llegué en abril de 2013, la Sofofa estaba emocionalmente muy afectada. Cirilo Córdova hizo un gran trabajo cuando Andrés Concha estaba enfermo y a fines de 2012 vino un cambio de estatutos que buscó generar una mayor participación. A mí me tocó implementar ese proceso, que en concreto modificó la periodicidad y especialización de los consejos. Eso generó alguna incomodidad en algunos consejeros, pero es normal que ello ocurra».

«Mi objetivo al asumir fue generar una Sofofa más participativa. Hoy tenemos mucho más equipo. Hicimos también un plan estratégico para definir los grandes lineamientos. Además, le dimos mayor importancia al tema educacional, dejando a Cristóbal Philippi con más tiempo dedicado a esa área. En la Secretaría General él estaba al borde de su capacidad. Como en todas las cosas, siempre se puede aspirar a más, pero estamos contentos con los cambios que han modernizado a la Sofofa».

-¿Cuál es su actual relación con Claudio Muñoz y Alfonso Swett? ¿Se ha contactado con ellos?

«Claudio sigue trabajando con nosotros como presidente de la Corporación Educacional de Sofofa. Está haciendo un tremendo trabajo ahí con Cristóbal Philippi. Esperamos seguir contando con Claudio por muchos años».

-¿Y con Alfonso Swett?

«Ninguna, la verdad».

-¿Por qué?

«Dejó de venir a los consejos y no lo he visto».

-¿Qué apoyos ha recibido usted para seguir en un segundo período a la cabeza de Sofofa?

«Muchos consejeros me han llamado para que siga en el cargo y eso ha sido muy gratificante. Incluso gerentes generales de empresas socias me han llamado y eso es un honor».

-¿Quiénes, por ejemplo?

«Prefiero mantenerlos en reserva. Han sido conversaciones privadas y prefiero que se mantengan en esa esfera».

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