(Diario Financiero) La industria petrolera venezolana, el pilar que sostiene su economía, sigue hundiéndose, a medida que el gobierno de Hugo Chávez profundiza su política de nacionalizaciones y el precio del crudo sigue bajando.
El ministro del Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, anunció que pedirá a la Asamblea Nacional –un organismo controlado por partidarios de Chávez- que tome el control de los once pozos en manos de la empresa de perforaciones Helmerich & Payne, a la que acusa de tratar de frenar la producción nacional de crudo. La compañía estadounidense, que ha estado presente desde hace 52 años en el país, mantiene paralizada las perforaciones desde hace un año, alegando que la petrolera estatal PDVSA le debe US$49 millones en pago de contratos.
Aumento de control
La industria petrolera de Venezuela, que aporta más de 90% de las exportaciones del país, viene en una acelerada decadencia luego de que el gobierno de Hugo Chávez decidiera expandir su control sobre el negocio.
En 2007, se expropiaron proyectos multimillonarios en la Faja del Orinoco, convenciendo a compañías, como BP, para que aceptaran tener participaciones minoritarias en sus instalaciones, mientras que el Estado tendría al menos el 51% de la participación.
Entre las expropiadas estaban Exxon Mobil y ConocoPhillips que negaron acogerse al nuevo sistema, retiraron las inversiones en el país e iniciaron procesos de arbitraje, exigiendo compensaciones.
La caída de la inversión privada ha contribuido a reducir la producción, que disminuyó en 300 mil barriles diarios el año pasado. Aunque el gobierno estima la producción actual en 3,06 millones de barriles diarios actualmente la OPEP señala que es de tan sólo 2,35 millones.
Los precios subsidiados para el consumo interno y favores para gobiernos amigos también frenan la inversión pública en el sector.
Fuente / Diario Financiero.