Tres historias de los subcontratados que están complicando a Codelco

Apunta a convertirse en el cuarto actor de esta industria en Chile.

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Detrás de las cámaras, las barricadas y los disturbios hay miles de trabajadores que día a día acuden a las sedes de los sindicatos a jugar cartas, pintar lienzos y comer en una olla común, mientras se desarrolla la movilización que por más de una semana mantiene paralizado al 45% de Codelco.

Unos 20 mil operarios forman parte de las empresas subcontratistas de las divisiones El Salvador, Andina y El Teniente, de los cuales una parte se encuentra en huelga.

Muchos ya tienen experiencia en estas actividades, pues son los mismos que participaron en las movilizaciones del año pasado.

Los subcontratistas se desempeñan en las actividades más diversas, como operarios de máquina pesada, chofer de camiones, guardias de seguridad, y cocineros.

«El Mercurio» conversó con tres operarios que están en paro, un padre de familia, uno que pronto lo será y otro sin hijos y separado, quienes ganan en promedio $200 mil, es decir, superan en más del 30% el sueldo mínimo de $144 mil.

La queja más recurrente es que ganan mucho menos que sus pares que trabajan directamente para Codelco.

Muchos ya tienen experiencia en estas actividades, pues son los mismos que participaron en las movilizaciones del año pasado.

Julio Muñoz (El Teniente): el guardia de seguridad que «tarrea»

Aunque este trabajador tiene estudios de comunicación audiovisual, se desempeña desde hace dos años como guardia de seguridad de Seguricorp.

Es separado y no tiene hijos, pero vive con sus padres porque, dice, el sueldo no le alcanza para arrendar.

Su tarea más importante es cuidar el cobre que luego se exportará y que se guarda en el Campamento Caletones. Para Muñoz, la diferencia entre su trabajo y el de los funcionarios de planta es que ellos ganan desde $700 mil, y él, $220 mil.

Cuenta que el «tarreo» (como llama a pedir monedas con un tarro en las calles) alcanza sólo para trasladarse a la Plaza de Los Héroes, donde se junta con otros huelguistas. También, y en su calidad de delegado sindical de la empresa ante el Sindicato Interempresas de Trabajadores Contratistas, va a la sede de la Confederación de Trabajadores del Cobre, donde almuerza lo que cocinan en una olla común.

Efraín Mata (Andina): entre partidos de brisca y la olla común

Junto a sus compañeros, Efraín Mata disfruta de los partidos de brisca y el ping-pong, que se organizan todos los días en la sede de la Confederación de Trabajadores del Cobre, en pleno centro de Los Andes. Mata trabaja en Central Restoranes, una de las 186 empresas subcontratistas de Codelco de la división Andina.

El operario que se encarga de preparar y servir la comida en la mina, asegura que gana $210 mil al mes, pero que hasta diciembre del año pasado recibía $170 mil.

Por eso, se confiesa preocupado, porque dice que no sabe si le alcanzará para mantener a su familia ahora que su mujer tiene seis meses de embarazo.

De todas formas, participa en las actividades de entretención y en las que organizan los distintos comités, como la de «propaganda», encargado de pintar los lienzos que muestran en las protestas.

Entró a la empresa en diciembre de 2006, gracias a los contacto de un amigo y aunque dice que está desilusionado por «las condiciones laborales» agrega que enfrenta la huelga «con bastante optimismo».

Zacarías Palma (El Salvador): operario de máquina pesada «sin vicios»

Zacarías Palma (46) se autobautizó como Mandrake El Mago, porque «debe hacer malabares para mantener a su familia, ganando $280 mil al mes». Palma es operario de maquinaria pesada en la mina El Salvador, una de las divisiones de Codelco ubicada en el norte del país, que está en paro.

El trabajador asegura que con cinco hijos el sueldo no le alcanza. «Menos mal que no tengo ningún vicio, no tomo ni fumo, porque no podría hacerlo», dice.

Hace dos años se incorporó a la empresa contratista de Codelco, Geo-operaciones. «Hago varios trabajos por el mismo sueldo: manejo máquinas como pala scood, grúa horquilla, grúa telescópica, mixer, de todo».

Como otros contratistas, vive en Diego de Almagro, una ciudad cercana a la mina. Allí, los manifestantes instalaron un piquete que corta la ruta que va a la mina. Palma cuenta que hacen turnos para vigilarlo y también para mantener una olla común que los alimenta.

Mientras conversamos con él, la radio Nuevo Mundo -vinculada al Partido Comunista- transmite programas para alentar a la población a donar alimentos a los trabajadores. Según Palma, los llamados resultan. «Tenemos el apoyo de toda la comunidad», asegura, mostrando una bandeja con pollo, puré y ensalada a la chilena que le regalaron.

Como vive cerca del piquete, a las diez de la noche se va a su casa. Pero la mayoría se queda haciendo fogatas, «no queremos dar sensación de caos quemando neumáticos, sólo es para aguantar el frío de la noche», asegura.

dice que los llamados a colaborar con los huelguistas resultan, mientras muestra un plato de pollo y puré que le regalaron.

Fuente / El Mercurio

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