Un nuevo ajuste en las cuentas podrían experimentar los 413 mil clientes residenciales que Metrogas atiende en Santiago, la séptima alza desde abril de 2007.
Esto, luego que Argentina hace unos días comenzó a importar gas natural licuado (GNL) desde Trinidad y Tobago para cubrir la demanda de su mercado interno durante el invierno, que no puede abastecer con producción propia.
La medida impactará directamente a Chile, porque en marzo de este año, cuando Argentina subió de 45% a 100% el impuesto que aplica al gas natural que envía a nuestro país, también modificó el esquema de cobro: la tarifa se determina sobre la base del precio más alto que Argentina paga por comprar gas desde cualquier parte del mundo.
Actualmente el precio está vinculado al gas que el vecino país compra a Bolivia. Sin embargo, ahora se producirá un nuevo reajuste, porque Argentina comenzó a adquirir gas natural licuado (GNL), que es mucho más caro. “Para enfrentar la crisis energética, el gobierno arrendó un barco metanero que regasificará gas natural licuado y ese mayor precio se traspasará a Chile”, dice un ex secretario de Energía argentino.
“El primer embarque de GNL llegó a US$ 14 por millón de BTU (unidad de medida) y se prevé que para el segundo cargamento, el precio varíe entre los US$ 16 y US$ 18”, explica Yanella Lovecchio, de la consultora argentina Montamat & Asociados.
Producto de ello, el precio que paga la distribuidora Metrogas por traer el gas desde Argentina podría aumentar en hasta 67%, estiman ejecutivos de la industria local.
Agregan que los US$ 12 que actualmente paga la firma de la Región Metropolitana por el costo del gas argentino podría elevarse hasta un máximo de US$ 20 el millón de BTU. Ello, explican, considerando que el nuevo impuesto que deberán pagar oscilaría entre US$ 14 y US$ 16, más US$ 2 por el costo del gas, más el 12% sobre ese valor que se paga por regalías y más US$ 1 por concepto de transporte.
Sin embargo, en Argentina prevén que el alza podría ser incluso superior y fluctuará entre US$ 25 y US$ 27 por millón de BTU.
“Al precio del GNL hay que agregar el arriendo del barco, los costos asociados a la logística y de tener el barco cerca del puerto sin inyectar”, dice Lovecchio.
La distribuidora chilena estaría esperando ser informada a la brevedad del monto del incremento para evaluar el impacto real que tendrá el reajuste en las tarifas de sus clientes.
De concretarse, será la séptima alza en poco más de un año. En ese período las tarifas residenciales acumulan un ascenso de 39%. En mayo de 2007 una familia tipo –de cuatro integrantes y que consume 58 metros cúbicos al mes, que es representativa del 85% de los usuarios de la empresa- pagaba $ 27.402 al mes. Hoy la cuenta del gas se ubica en $ 38.050.
El nivel de reajuste no está claro, porque dependerá del valor final que defina Argentina, de la capacidad que tenga la distribuidora para absorber parte del aumento de costos y también del comportamiento que sigan teniendo los combustibles alternativos.
Aquí la principal preocupación es que el gas licuado puede bajar de valor producto de los nuevos subsidios que dará el gobierno, por lo tanto, el gas natural podría perder competitividad si se produce un reajuste muy relevante.
Fuente / La Tercera