(El Mercurio).- «A mí me gusta todo en lo que nos hemos metido», advierte de entrada Sven von Appen. Pero también reconoce que el carbón y el negocio naviero están entre sus predilectos.
El primero es con los Angelini, antiguos socios. «A mí me gusta tener socios», cuenta el empresario, que junto a su hermano Wolf fueron los gestores del holding que hoy participa en el negocio portuario y naviero, entre otros.
«Creo que es un proyecto lindo (el de Isla Riesco), además Chile necesita energía», y explica que hoy el carbón es mucho menos contaminante que antes, porque las plantas reducen a un mínimo las partículas y los gases. «Las últimas dos plantas que estamos poniendo ahí en Guacolda, en Huasco, se pueden poner en la mitad de Tokio», asegura.
Fuente / El Mercurio