Ruta del cuarzo: la apuesta turística que une lo rural y espiritual con la minería

Con un proyecto del Fosis se potencian actividades alternativas como las camas y duchas de cuarzo, la relajación y los productos típicos de la gastronomía local.

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(El Mercurio) Tres horas al sur de La Serena está el valle del Quilimarí, una de las zonas más afectadas por la sequía. Pero lejos de esa escasez, los cerros siguen verdes y las plantas crecen grandes y firmes.

Los vecinos creen que es por la enorme presencia de cuarzo en la zona, al que le atribuyen propiedades de sanación. Por eso, un grupo de 25 emprendedores creó una ruta para mostrar sus atractivos.

El recorrido, de unos 40 km, parte en el pueblo de Guangualí. Ahí se pueden comprar artesanías con el mineral, disfrutar de la gastronomía campestre, hacer camping o alojar en la «Casa Guangualí», un complejo donde hay camas de cuarzo, piscinas de agua caliente con el mineral, yoga, baños de vapor, masajes, piedras calientes y otras actividades para «desintoxicar el cuerpo».

La presidenta de la red de turismo local, María Alicia Haeussler, explica que «la idea es ser un destino turístico y difundir las propiedades del cuarzo».

El cuarzo, añade, «ordena la vibración». Y se explaya: «Nuestras emociones nos sacan de ellas, pero el cuarzo está alineado con la vibración que tiene la Tierra. También vitaliza y mantiene alerta».

Unas 500 personas al mes visitan el trazado durante el verano. La meta es crecer un 40%.

En el sector de Tilama están las minas, de donde se extraen variedades del mineral. Allí existe un local donde se pueden comprar piedras, cuyo valor alcanza hasta los $500.000.

Joel Olivares realiza excursiones en las que explica el proceso de extracción. «Lo que más pregunta la gente es cómo se produce el cristal, a cuánta profundidad sale y en qué forma», dice.

En Tilama también hay camas de cuarzo, para tratar dolores. Héctor Molina ofrece duchas con agua que pasa por piedras de cuarzo. «Ha venido gente que dice que le ayuda mucho en malestares y sanación», cuenta.

Parte de los emprendimientos fueron apoyados por el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis). Su director, Claudio Storm, destaca «la medicina alternativa, la contemplación, la meditación, la astrología y también el rescate de la identidad local, que tiene que ver con los petroglifos y la pequeña minería. Todo eso es lo que se quiere vender en la IV Región, y Quilimarí tiene un potencial tremendo en esa línea».

Fuente / El Mercurio

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