(Terra) Mala imagen, pérdida de credibilidad ante la opinión pública y sobre todo bajas económicas son las secuelas que sufren las empresas cuando protagonizan desastres ambientales que afectan tanto al entorno como a las personas. Y pueden ser pérdidas importantes, como las que ha visto Alan Tilstone en Estados Unidos.
Con más de 20 años de experiencia en el rubro, Tilstone es el consultor ejecutivo del grupo de gestión ambiental Batelle International, entidad sin fines de lucro que brinda asesoría al gobierno norteamericano y numerosas industrias en el desarrollo de restauración ambiental, así como investigación y programas de prevención de riesgos.
El consultor estuvo de visita en el país para encabezar un taller organizado por M-risk -unidad de negocios de Fundación Chile- que abordó las metodologías para medir el riesgo ambiental de las operaciones industriales, a fin de estimar su impacto y saber mitigar los daños cuando ocurren.
«Tilstone ha dirigido cientos de evaluaciones ambientales en todo el mundo, liderando procesos de remediación en minería, producción de hidrocarburos y operaciones industriales, abarcando incluso sitios contaminados con sustancias radioactivas y tóxicos», lo presenta a Terra.cl el gerente general de M-Risk, Álvaro Acevedo.
PLANES DE GESTIÓN
Es relevante que hoy en Chile cada proyecto pase por una evaluación de impacto ambiental que analice la sustentabilidad y el impacto que tendrá en la comunidad. Sólo por citar un ejemplo, el consultor supone que, en un proceso técnico industrial, hay producción, almacenamiento, manipulación y uso de substancias tóxicas peligrosas.
«Puede haber substancias peligrosas. Hay energía, que puede ser petróleo, carbón u otras. Hay áreas de almacenamiento, dentro y fuera de las instalaciones. Hay transporte para trasladar productos, usando diesel o gasolina. Hay eliminación de desechos. Hay personas que no deben estar expuestas a substancias peligrosas», dice.
Y si la empresa está consciente de que su funcionamiento implica riesgos, «entonces debe hacer un plan especial, una matriz de riesgos y colocar refuerzo de personal para controlar estos aspectos», indica y agrega que «la mayoría de los accidentes se produce en la noche, entre medianoche y las 2 de la madruga cuando hay menos gente alerta».
Folios mineros, gasíferos y de petróleo son los más susceptibles de sufrir un desastre y las secuelas pueden ser irreversibles. En USA hay 1.200 sitios altamente contaminados y aún no pueden limpiarse. Por cada US$1 que se gasta en prevenir se ahorran US$16 en curar los efectos de un desastre ambiental industrial.
Pero «las pérdidas económicas son lo menos importante, ya que el daño realmente grande es el que sufre la empresa en su imagen» dice Tilstone. Así como «la empresa es altamente valorada cuando hace labores de remediación ante un desastre».
CASOS EMBLEMÁTICOS
En 20 años, EEUU ha sufrido bastantes desastres, los que han llevado a crear normas para el manejo de substancias peligrosas, control de desechos y polución aérea. «Muchas plantas hoy son muy distintas de hace 30 años, por estas exigencias», señala.
El primer hito de este tipo en EEUU fue el derrame de 9 millones de litros de melaza ocurrido en 1919 al norte de Boston en una destilería de ron. Un estanque se rompió y produjo una ola de 5 metros que dejó 21 muertos y 150 heridos. Otro accidente ocurrido en 1948 cerca de Pittsburg en una fundición de zinc, derivó en una nube tóxica de smog a ras del suelo que provocó muchas muertes y personas heridas.
Y el ejemplo más importante a nivel internacional es el de Exxon Valdez, un gigantesco derrame de 11 millones de galones de crudo de un barco petrolero en el entrante Prince William Sound del Golfo de Alaska. El buque golpeó un arrecife de coral y su encallamiento significó una de las peores tragedias ecológicas de Norteamérica.
Fue tal la magnitud de la marea negra, extendida sobre más de 2 mil kilómetros de costa, que al poco tiempo se generó una nueva legislación medioambiental en EEUU. Hoy, Exxon Mobil es cliente de Batelle y tiene «los más altos estándares de protección ambiental, desde el punto de vista de cuidar a su gente, el entorno y la comunidad».
Lo que ha hecho la empresa, según Tilstone, es «restablecer el prestigio de su marca, lo que significó un gran desafío para la gerencia».
NUESTRA REALIDAD
En el país, se suman más de 35 desastres a la fecha. En la crisis de Niños de Plomo en Arica a fines de los 90s, por ejemplo, 345 vecinos de las poblaciones Cerro Chuño y Los Industriales fueron indemnizados por el Fisco por $8 millones tras los daños sufridos debido a que sus casas se edificaron junta a 30 mil toneladas de plomo.
Hace dos años atrás, la minera Los Pelambres derramó residuos industriales líquidos al río Cuncumén, en la provincia de Choapa, situación que reveló las irregularidades con que se opera en la zona. El caso fue estudiado a fondo por la Corema.
No obstante, una de las crisis más emblemáticas ha sido la muerte masiva de cisnes de cuello negro del río Cruces, en el santuario natural Carlos Anwandter de Valdivia. El drástico cambio al ecosistema se le atribuyó a la Planta Valdivia de Celulosa Arauco, que descargaba sus Residuos Líquidos Industriales (Riles) al cuerpo de agua.
Como consecuencia de este paulatino desastre, hoy la provincia ha visto en jaque el desarrollo de su industria agroexportadores de cerezas y lácteos, así como el turismo, que en ese periodo tuvo una baja superior al 30%. Ante eventos como éstos, de nefastas consecuencias, Tilstone hace un llamado a sostener políticas más eficientes.
Fuente / Terra.