Región de Magallanes vive su primera jornada en torno a la minería

Con una mirada binacional, el encuentro conectó operación, geología, patrimonio y capital humano, y abrió una nueva agenda para la exploración y la pequeña minería austral.

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El viernes 14 de agosto se desarrolló la 1ª Jornada de la Minería de la Región de Magallanes, la cual está organizada por la Seremi de Minería junto con Sernageomin Magallanes y desarrollada en Inacap, la jornada articuló producción, seguridad, geología, historia y cultura. Fue un punto de encuentro entre autoridades, empresas, trabajadores, extrabajadores, academia y estudiantes.

Entre los asistentes estuvieron la delegada presidencial regional, Ericka Farías; el rector de la Universidad de Magallanes (UMAG), José Maripani; el gerente de Fomento y Minería (i) de Enami, Yerko González; y ejecutivos de Deitan Solutions, Huachipato–Mina Guarello, Red Hill y ENAP Magallanes.

La dimensión transfronteriza otorgó un sello al encuentro. Participaron la secretaria de Estado de Minería y Energía de Santa Cruz (Argentina), Nélida Paola Pavanello, y el interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT), Pablo Gordillo. Su presencia recordó que la Patagonia chileno-argentina comparte una historia alrededor del carbón, los hidrocarburos y el trabajo en territorios aislados, además de generaciones de chilenos que hicieron su vida laboral en Río Turbio y mantuvieron vínculos con Última Esperanza.

Desafíos en la región

El primer bloque mostró la diversidad de la minería magallánica y sus exigencias logísticas. Piero Gesele presentó la experiencia de Deitan Solutions en la producción de turba; Álvaro Alarcón abordó la operación de caliza de Mina Guarello, emplazada en una isla de difícil acceso; Walter Muehlebrach expuso la trayectoria de Red Hill en Cutter Cove; y Alberto Vera vinculó el desarrollo de ENAP con la historia energética e industrial regional. En conjunto, evidenciaron que producir en el extremo austral exige continuidad operacional, seguridad, transporte, abastecimiento y capital humano especializado.

Una segunda mirada amplió el análisis más allá de la producción. Cristian Alvarado examinó los desafíos de seguridad, autorización y fiscalización de Sernageomin; el geólogo Salvador Harambour mostró el valor de transformar la información geológica en una herramienta para decidir; y el historiador Víctor Hernández reconstruyó una trayectoria marcada por oro, carbón, mármol, cobre, petróleo y caliza. El hilo común fue claro: explorar y producir responsablemente requiere memoria, ciencia, reglas comprensibles y coordinación pública.

Iniciativas y reconocimientos

Entre las iniciativas anunciadas, el seremi de Minería, Óscar Basualdo, destacó un estudio superior a $300 millones para actualizar y sistematizar la información geológica de Magallanes, identificar áreas de interés y orientar futuras campañas de exploración. Se suma una propuesta de asistencia técnica para apoyar la formalización de 14 pequeños productores de oro aluvial de Tierra del Fuego. La meta es abordar planes de explotación, seguridad, permisos, relacionamiento territorial y mejores condiciones de comercialización, de modo que la pequeña minería avance desde la informalidad hacia una actividad trazable, segura y vinculada a instrumentos de fomento.

La jornada puso rostro al desarrollo minero mediante cuatro reconocimientos. Miguel Barros, de Deitan Solutions, fue distinguido por más de 32 años de servicio; Natalia Rodríguez, directora de Proyectos de Exploración y Producción de ENAP, por su trayectoria técnica y aporte al liderazgo femenino; Rómulo Melo, supervisor de mantenimiento de Mina Guarello, por su compromiso con una operación estratégica para la siderurgia; y Roberto Velásquez, por casi tres décadas de trabajo en YCRT. Recordaron que cada faena reúne experiencia, oficios y familias que sostienen la continuidad operacional.

El segundo hito ocurrió en la UMAG, donde la universidad y Enami suscribieron un convenio de colaboración. El acuerdo abre una ruta para fortalecer las capacidades regionales de análisis de la ley del oro, estandarizar procedimientos y avanzar hacia un laboratorio acreditado. Para los pequeños productores, disponer de resultados confiables y trazables entrega mayor transparencia a la comercialización y permite evaluar condiciones para acercar el poder comprador de Enami a Magallanes. Para la región significa, además, formar capacidades técnicas, reducir dependencia de laboratorios distantes y conectar conocimiento universitario con una necesidad productiva concreta.

Vista desde el ámbito nacional, la experiencia deja una conclusión: una agenda minera no se construye a partir de grandes yacimientos. También nace de operaciones especializadas, servicios, ciencia, memoria laboral y cooperación entre territorios. La jornada convirtió la historia minera magallánica en una plataforma de futuro y planteó el desafío de traducir acuerdos y diagnósticos en estudios, permisos, capacidades acreditadas e inversión. Magallanes no busca replicar otros modelos, sino consolidar una minería propia, acorde con su geografía, responsable con su entorno y capaz de generar oportunidades en Chile desde el extremo austral.

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