(El Mercurio) Alejado de la política activa desde hace dos años y dedicado completamente a sus negocios, que incluyen empresas constructoras, viñas y la principal compañía de sondajes del país, Geotec, Jaime Ravinet ha sido un testigo privilegiado y también, decepcionado, del declive de la actividad minera de Chile en el último año. Explorando otras opciones ante el decaimiento del cobre, el ex ministro y sus socios buscan hacer una planta térmica en Magallanes con Antofagasta Minerals, del grupo Luksic.
La idea es generar energía a partir de carbón, una iniciativa que el conglomerado de origen croata ya estaba haciendo en Mulpún, Valdivia. Ahora quieren hacer algo similar en el extremo sur. Una dificultad es que esta tecnología no se ha desarrollado en Chile, sino en Australia, Sudáfrica y Alemania.
Ravinet tiene otros negocios, como viñas en la zona de San Clemente, la precordillera de la Región del Maule. Estas uvas se venden a terceros, pero el ex ministro es también socio de una bodega, Las Chilcas -ligada a Jorge Coderch y Mario Kreutzberger- en la zona de San Rafael, en el valle maulino.
No es lo único. También tiene empresas constructoras. «Hemos estado en la construcción de viviendas residenciales y algunas cosas en comercios… es un negocio entretenido», comenta el ex alcalde de Santiago.
Y hay otro negocio que puede llegar: el shale gas o gas no convencional. La socia de Geotec, Boyles Bros, ya tiene operaciones de este tipo en EE.UU. y Geotec podría hacer esto en Argentina, donde podría haber shale gas.
El declive del cobre
Geotec fue creada hace 38 años por Jaime Ravinet y sus amigos Pedro Butazzoni y Guillermo Atria. Tenía hasta el año pasado una ocupación de sus equipos de 120%, lo que equivale a decir que había una lista de espera de más de un año para usar sus máquinas. Ese porcentaje bajó hoy a 35%.
«Las inversiones de US$ 100 mil millones proyectadas al 2025 no se harán todas, cuando mucho en ese período empezarían proyectos por US$ 35 mil millones o US$ 40 mil millones», sostiene Ravinet.
La disminución del ritmo de crecimiento de China, la crisis europea o el poco crecimiento de EE.UU. han influido, dice Ravinet, en que las grandes mineras -BHP Billiton, Anglo American, Río Tinto, por ejemplo-, hayan disminuido sus inversiones. Y es que en muchas de ellas el dinero de la compañía, la caja, proviene de minerales cuyo precio ha bajado sustantivamente en el 2012 a la fecha, como el fierro, el carbón, el zinc o el aluminio.
Si bien esto afecta a todos los productores del metal rojo, señala el ex ministro de Defensa, en Chile el efecto es mayor porque la industria se enfrenta a esta baja con costos más altos.
Esto se explica por menores leyes, mayor costo de la mano de obra y un precio mucho más alto de la energía, «que es el doble de lo que se paga en el mundo y el triple de lo que se paga en el resto de América Latina», señala.
Jaime Ravinet no puede ocultar su desazón por el escaso liderazgo que ha mostrado la autoridad en esta materia. «La incompetencia de las autoridades para dar certeza jurídica ha hecho que sea la Corte Suprema la que fija la política minera, la política ambiental y la política eléctrica de este país», critica.
«Este ha sido un muy buen gobierno en muchos ámbitos, pero en dos áreas ha fallado: en energía e infraestructura», concluye.
La energía en Chile es el doble de lo que se paga en el mundo y el triple de lo que se cancela en el resto de América Latina, dice el ex ministro de Defensa. Ravinet en la política y la contingencia
Crisis en Enami
«Jaime Pérez de Arce hizo una gran labor en Enami hace años atrás».
«El drama de Enami es que cumple distintas funciones. No me parece propio que tenga plantas de procesamiento, refinerías y que sea también banco minero».
Argentina
«Chile es muy distinto a Argentina en materia de corrupción. Pongo mis manos al fuego de que es así. Los políticos chilenos en general no son corruptos».
Codelco
«El gobierno corporativo le ha dado independenia y mayor prestancia a Codelco, que ha podido reinvertir fondos en proyectos que eran muy necesarios. Hacienda se las ingeniaba para retener hasta el último peso y eso hacía que Codelco, no obstante su riqueza y rentabilidad, fuera una empresa muy endeudada».
Fuente / El Mercurio