(La Tercera) A cuatro días del término de la huelga de Chuquicamata, la primera que estalló en Codelco en los últimos 13 años, José Pablo Arellano, presidente ejecutivo de la minera, asegura: «Fue una negociación compleja, pero estoy contento por el fin de la movilización». El acuerdo con los casi 6.000 trabajadores incluyó bonos por $ 12,1 millones, un reajuste de 4% y 38 meses de vigencia para el contrato colectivo.
¿Cree que la imagen de los mineros quedó dañada, tras rechazar bonos por $ 11,5 millones?
Así ha quedado evaluado y establecido: la huelga dañó la imagen de los trabajadores, porque no se entiende cómo un bono de esa cantidad fue rechazado. Es difícil de comprender.
¿Los trabajadores obtuvieron beneficios excesivos?
El acuerdo al que llegamos es coherente con la realidad de mercado y del negocio. Los beneficios corresponden a esta coyuntura y se pagan en esta coyuntura. Dado que teníamos un precio del cobre superior a US$3, el peor negocio hubiera sido una huelga larga. Estamos satisfechos de haber evitado una pérdida mayor.
¿Es coherente pactar a 38 meses basado basado en la coyuntura?
No, hay que considerar la coyuntura y los elementos de futuro, y hubo elementos permanentes, como bonos de productividad, eficiencia y desempeño que se adecuaron a esas variables permanentes.
Uno de los puntos clave para Codelco era flexibilizar el régimen laboral, pero no lo consiguió. ¿Es un fracaso para la administración?
En una negociación, las partes se plantean objetivos y ambas tienen que ceder. Los trabajadores querían bonos y beneficios muy superiores a los que obtuvieron y nosotros queríamos avanzar en materias relacionadas con la competitividad. Ellos otuvieron bonos menores a los que buscaban y nosotros, en esta oportunidad, no logramos algunos de los objetivos que nos habíamos propuesto. Espero que en el futuro podamos avanzar en mejorar la competitividad.
¿Ese es el gran desafío para las futuras administraciones?
Hay mucho espacio para mejorar productividad y eficiencia en cada una de nuestras operaciones, particularmente en aquellas como Chuquicamata, que tiene unas variables mineras que se han deteriorado y van a seguir deteriorándose. Chuquicamata es una mina muy antigua, cuya realidad actual y futura es muy diferente de la del pasado. Las leyes son más bajas, las distancias son mayores, las variables mineras son muy distintas y seguirá deteriorándose a futuro.
¿Los trabajadores no perciben que Chuqui no es la de antes?
Yo quisiera que lográramos transmitir con mayor efectividad esa realidad.
¿Se justificaba pagar un bono similar al de Escondida si la productividad es menor y Chuqui está deteriorándose?
Hay comparaciones que no se ajustan a la realidad y son caricaturas. La realidad es que dentro de Codelco tenemos situaciones muy diversas y hay áreas en las cuales somos los más eficientes y otras en las que tenemos que mejorar. Ahora, sin duda en esta negociación las expectativas estuvieron muy ligadas a los resultados de otras negociaciones de la industria.
Expertos dicen que la empresa se encuentra «capturada» por sus sindicatos. ¿Qué piensa?
No hay que hacer ni caricaturas ni generalizaciones. Codelco es una empresa muy grande, hay realidades muy diferentes en las distintas divisiones y en otras grandes mineras que han entregado beneficios muy importantes para sus trabajadores no he escuchado comentarios equivalentes.
Fuente / La Tercera.