(Minería Chilena) En compás de espera. Así está el proyecto Santo Domingo, cuyos accionistas son la canadiense Capstone, con 70%, y Korea Resources (Kores), con el restante 30%. La iniciativa que busca explotar cobre, hierro y oro a siete kilómetros de la localidad de Diego de Almagro, en la Región de Atacama, y que contempla una inversión de US$1.242 millones, está avanzando en sus estudios, mientras se analizan las alternativas para hacer frente a las complicaciones en el suministro energético que afectan a esa zona del país.
La historia del proyecto Santo Domingo empieza con un joint venture suscrito entre Far West Mining y BHP Billiton en 2002, que buscaba explorar depósitos IOCG (mineralización de cobre y oro en conjunto con óxidos de hierro), en el cinturón Candelaria. El descubrimiento de ese yacimiento es fruto de una tecnología nueva en ese entonces, el sistema de gravimetría gradiométrica “Falcon” (propiedad de BHP Billiton), que permitió la exploración del depósito, ya que la mineralización del cobre está acompañada de grandes cantidades de óxidos de hierro que fueron fáciles de detectar con sondeos gravitacionales. Esta prospección resultó en la determinación de varios objetivos que fueron testeados en diversas campañas de perforación entre 2003 y 2005, totalizando 25.000 metros de perforaciones en ese periodo. Así, en junio de 2005 Far West Mining reportó resultados de estos trabajos que terminaron en lo que sería Santo Domingo.
Se continuó con las perforaciones en el curso de 2005 y principios de 2006, que dieron como resultado la presencia de una gruesa mineralización en el área, y que culminaron con una estimación inicial del recurso de 139 millones de toneladas indicadas de cobre a una ley de 0,59%, en mayo de 2006, un año después de que el hoyo del descubrimiento fuera perforado. Perforaciones anuales encontraron más mineralización, y tres aumentos sucesivos en las estimaciones establecieron el recurso actual, de 486 millones de toneladas, con un proyecto que compromete cuatro depósitos: Santo Domingo, Sur, Iris Norte y Estrellita.
En junio de 2011 Far West Mining fue adquirida por la canadiense Capstone, que queda también con el control del proyecto. En el último trimestre de ese año se completó un estudio de prefactibilidad que arrojó como conclusión que el proyecto Santo Domingo podría tener una producción anual de 65.000 toneladas métricas de cobre fino, 4,1 millones de toneladas de concentrado de hierro y 15.000 onzas de oro, con un ritmo de 63.000 ton por día, que sería de 70.000 tpd en los primeros cinco años de operación. La vida de la mina se estima en 18 años.
La situación actual del proyecto
El rendimiento metalúrgico, usando agua de mar para la recuperación de cobre y hierro, ha sido probado. El proyecto está contemplado como una operación a rajo abierto, usando perforación y tronadura convencional, y cargamento con palas hidráulicas diésel y transporte con camiones. La planta de procesos ocupará molinos SAG y de bolas, con flotación convencional usando agua de mar para producir concentrado de cobre.
Hierro de magnetita será recuperado de relaves usando el sistema LIMS (separadores magnéticos de baja intensidad). Ductos traerán agua de mar desde la costa, a 74 kilómetros del proyecto, y tanto el concentrado de cobre como el de hierro serán transportados hacia el puerto utilizando otro ducto.
Aunque estaba concluido el estudio de prefactibilidad, el consorcio integrado por Capstone y Korea Resources comunicó en noviembre de 2012 la postergación de la iniciativa, debido a los altos costos de la energía en la zona de Atacama. Esto, pese a que se contemplaba iniciar la construcción en 2014, para que el yacimiento entrara en operaciones en 2016, retrasando así la entrada de la canadiense a Chile. En esa oportunidad el CEO de Capstone, Darren Pylot, señaló que “exploraremos todas las oportunidades para avanzar lo más rápidamente posible, pero solo en un periodo donde se maximice la rentabilidad”.
Posteriormente, la vicepresidenta de Estrategia y Relaciones con stakeholders de Capstone, Jay Grewal, señaló a medios de comunicación, cuando estuvo de visita en el país con motivo de la Conferencia del Cobre de CRU, que se continuaba con el estudio de factibilidad, el que debería estar terminado para el último trimestre de este año, para empezar a producir en 2017. Respecto de las dificultades, expresó que “estamos en la Región de Atacama, lo que en este ítem de abastecimiento (eléctrico) es nuestro mayor desafío. Hasta que no haya una disponibilidad, podría haber un impacto”.
Quien también se ha referido a este desarrollo es Gregg Bush, vicepresidente senior y COO de Capstone. Este ejecutivo conoce Chile, ya que vivió 12 años en el país, donde fue gerente general de la mina Zaldívar y jefe de Operaciones y superintendente de Planta del proyecto La Coipa. Respecto de la imposibilidad de cerrar un contrato energético para Santo Domingo, Bush sostiene que “no estábamos muy contentos con los eventos relacionados con generación y transmisión de energía el año pasado, así que decidimos atrasar el proyecto. Desde entonces, hemos visto una cantidad de signos favorables a nuestra disposición, así que estamos confiados en que la situación se resolverá dentro de los próximos tres años, lo que encaja con nuestro nuevo calendario”.
Para no estar de brazos cruzados, la compañía ha sido proactiva, estableciendo comunicación con los involucrados y viendo alternativas de abastecimiento eléctrico, como el uso de energía renovable no convencional para el suministro de electricidad. Con todo esto, el ejecutivo de Capstone indica que “en nuestro nuevo calendario la producción debiera comenzar al mismo tiempo que la nueva línea de transmisión de Polpaico a Caletones esté operativa. En el peor de los casos, habrá que esperar hasta que eso suceda”.
Así, la energía sigue siendo la gran piedra de tope de este proyecto, ya que, de acuerdo con Bush, la mina en sí es bastante sencilla, con la metalurgia para obtener hierro y cobre muy predecible, una altura que no es considerable y una ubicación que está cerca del mar, “lo que es un componente clave para capitalizar la extracción”. Agrega además que “habíamos resuelto que necesitábamos un puerto propio para proceder con nuestro proyecto. Encontramos una buena ubicación y las concesiones están siendo tramitadas. Solo necesitamos un 40% de la capacidad de dicho puerto, así que existe una oportunidad de sinergia con otras compañías”.
¿Significa el problema energético un desincentivo para la minera canadiense? El vicepresidente de Capstone al menos no lo ve así: “Lo único que nos ha sentado mal es la situación energética y los problemas que otras empresas han tenido con los permisos. No creo que nos disuada de invertir. De hecho, estamos evaluando otras oportunidades en Chile ahora mismo. Existe más información que considerar en la ecuación y evaluamos cada caso individualmente”.
Fuente / Revista Minería Chilena