Proyecto Rajo Inca de Salvador extenderá vida útil de la división en 20 años

Las utilidades de las compañías públicas subieron 26% en los tres primeros meses del año, al totalizar US$429,8 millones, mientras los ingresos se deterioraron 4,5% en comparación con igual periodo del año pasado al anotar US$10.594,7 millones.

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(Estrategia) Desde la semana pasada, el vicepresidente de administración y finanzas de Codelco, Iván Arriagada, tuvo la misión de subrogar al presidente ejecutivo de la minera, Thomas Keller, y una de las tareas que debió afrontar fue la presentación de los resultados correspondientes al primer trimestre de este año, los que daban cuenta de importantes retrocesos respecto al mismo periodo del año anterior. En conversación con Diario Estrategia, Arriagada analizó las cifras registradas y plantea un escenario 2013 de mayor producción, contención de costos y nuevos desafíos.

–¿Cómo influyó el alza de costos en la baja de del primer trimestre?

–Los dos factores más importantes fueron la caída del precio del cobre en un 4,5% y el tema de los embarques (paro portuario), eso tuvo un impacto directo y es algo que estaremos regularizando en el transcurso del segundo trimestre. Ahora, si comparamos este trimestre con el mismo periodo del año anterior, los costos tienen una variación al alza que explica parte del deterioro de la ganancia. No obstante, nuestros costos este trimestre son menores comparados a los que tuvimos en el inmediatamente anterior y creemos, por lo que hemos visto estos meses posteriores a marzo, que esa tendencia se está manteniendo.

–Chuquicamata, Gaby y Salvador anotaron fuertes caídas en sus utilidades netas, ¿jugaron otros factores en contra de estas divisiones?

–Ciertamente que Chuquicamata y Salvador son las dos divisiones que hoy tienen los costos unitarios más altos cuando miras el conjunto. La mayor proporción del costo, como componente de la variación, está asociado principalmente a estas dos divisiones. Sin embargo, lo que estamos viendo es una tendencia de que estos aumentos están disminuyendo y revirtiéndose en todas las divisiones, particularmente en Chuquicamata que probablemente hoy va a la delantera en este proceso. Por otra parte, estimamos que hemos logrado captar para la corporación cerca de US$100 millones por reducción de costos.

–¿Qué planes se están ejecutando en estas divisiones?

–En Chuquicamata nuestro plan tiene un componente que es la mejor utilización de los activos o mejora en el rendimiento, lo que ha sido un factor determinante en el aumento de la producción. Por otro lado, hay un foco importante en revisar aquellos contratos de servicios y de apoyo a la operación que pueden ser prescindibles o que pueden ser reformulados. En el caso de Salvador, la atención está centrada en los contratos de mantención y operación en planta, donde se han buscado maneras de incrementar la productividad y mejorar la producción. Ahí se han reestructurado algunos de los contratos y algunos se han cancelado derechamente.

El Futuro de Salvador

—Salvador está operando con un costo neto a cátodo de 339 centavos de dólar la libra, ¿cuál es el estado actual?

–La situación de costos en Salvador en términos de ser la división con costos unitarios más altos está asociada a su condición mineralógica y a la etapa avanzada en que se encuentra. Su nivel de producción está asociado a una baja ley del recurso minero y, por lo tanto, los niveles son comparativamente menores respecto a otras divisiones. Sin perjuicio de eso, se está haciendo un esfuerzo focalizado en materia de contener y reducir la estructura de costos que está empezando a mostrar resultados tras más de un año desde que comenzaron a implementarse cambios.

–Bajo estas condiciones, ¿ya está decidido el desarrollo del proyecto Rajo Inca?

– El desarrollo de Salvador es tan importante como el de las otras divisiones. Desde ese punto de vista, la posibilidad de que eventualmente pueda existir crecimiento por la vía del proyecto Rajo Inca es importante y es algo que estamos mirando con particular detención. Sin embargo, el proyecto preliminar está todavía en etapas tempranas de estudio. En el estado actual muestra que sería viable a precios de largo plazo, pero hay muchas definiciones que deben avanzar aún.

–No obstante, su puesta en marcha se ha definido para el 2019, ¿ya tienen identificado el potencial del recurso?

–Hasta el momento hay estudios que dan una caracterización. Se han hecho sondajes que permiten estimar el volumen y la ley del mineral, lo que representa un avance importante como plataforma para definir el desarrollo del proyecto. Este es un proyecto que tiene una vida que supera los 20 años y probablemente estamos hablando de niveles de producción en el rango de las 100 mil toneladas de cobre fino por año. Pero aún faltan los estudios para viabilizar la construcción de infraestructura, la planta de procesamiento, el plan de desarrollo minero y el costo del capital asociado.

Proyecciones

–¿Cuáles son sus principales proyecciones para la compañía en relación al precio del cobre, producción y costos?

–En materia de costos, lo que hemos visto es que la tendencia que traemos de contención y de avance en el programa de revertir las alzas se mantiene y esperamos continuar en esta senda para ubicarnos en el segundo cuartil de costos de la industria, que al día de hoy significa tener un costo C1 en el rango de US$1,60. En producción vamos a estar por sobre las 1.650.000 toneladas del año pasado. Respecto al precio del cobre, lo que hemos visto es una caída en el primer trimestre de 4,5% a 5% y esa es una variable determinante en relación a los excedentes. Si se mantiene en los niveles actuales, esa reducción se va a aplicar por sobre el total del volumen anual producido y, por lo tanto, va a tener un impacto equivalente sobre nuestros excedentes.

Fuente / Estrategia

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