Profesor Aldo Casali relativiza cuestionamientos a productividad en Chuquicamata

La siguiente es una carta enviada al director de El Mercurio por el Director del Departamento Ingeniería de Minas, FCFM, Universidad de Chile, profesor Aldo Casali.

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Señor Director:

En días recientes y en parte motivados por la huelga en Chuquicamata, han aparecido en la prensa una serie de afirmaciones de diversos orígenes sobre la menor productividad de Chuqui con respecto a Escondida. En especial me refiero a lo señalado por Libertad y Desarrollo en relación con una productividad mayor en 3,6 veces de Escondida con respecto a Chuquicamata, así como también por afirmaciones de igual tenor de representantes de un importante centro de estudios y de una universidad. No es mi intención afirmar lo contrario, pero sí cuestionar seriamente la calidad de lo afirmado, en especial por la evidente deficiencia metodológica y simpleza de los cálculos efectuados.

En efecto, y a diferencia de lo que ocurre en otros sectores industriales, en la minería no es aceptable comparar eficiencias productivas atribuibles a la gestión de las empresas, sin considerar que la naturaleza, así como las realidades operativas individuales, juegan también un rol central en dichas productividades. Es profundamente errado medir y comparar productividades utilizando el cálculo simple de dividir la producción anual de cobre por la dotación de cada faena. Para que dicha comparación tenga validez, es necesario corregir por una serie de factores que diferencian una y otra realidad con el fin de comparar aquello que es efectivamente atribuible a la gestión de cada faena. No es el lugar ni existe el espacio para detallar todos los factores, pero intentaré identificar sólo algunos.

En Chuqui existen etapas productivas que Escondida no tiene: fundición, refinería y planta de concentración de molibdeno. Al menos habría que restar de la dotación de Chuqui todo el personal que directa o indirectamente se desempeña en estas áreas.

En Escondida un componente muy importante del mineral de cobre es la calcosina, mineral mucho más rico en cobre que la calcopirita, componente mayoritario en Chuqui. Esto implica que incluso a igual ley del mineral y a igual calidad de proceso, el concentrado de Escondida tendrá una mayor ley que el concentrado de Chuqui y, por lo tanto, se tendrá que por cada tonelada de cobre presente en el concentrado en Chuqui habrá una mayor cantidad de toneladas de material que en Escondida, lo que se traduce en costos adicionales y en especial en trabajadores adicionales, sea por transporte, remolienda, etapas de limpieza, etc. Esto también habría que corregirlo (es la mineralogía…).

Existen muchos otros factores a considerar (razón estéril/mineral, antigüedad de las instalaciones, profundidad del rajo, etc.) por los que hay que corregir si se quiere en verdad evaluar y comparar eficiencias entre faenas mineras. Por favor, es posible que Chuqui sea menos eficiente que Escondida, pero evaluémoslo de una forma correcta, y no optando por lo más fácil. Es lo menos que se les puede pedir a las personas que se dedican a analizar temas de tan alta importancia con una supuesta calidad técnica. Si ellos lo hacen mal y livianamente, qué queda para los demás (políticos y opinólogos).

Aldo Casali
Director
Departamento Ingeniería de Minas, FCFM
Universidad de Chile

Fuente / El Mercurio

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