(La Tercera) Las puertas de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), que agrupa a los principales gremios empresariales del país, se abrirán a los candidatos presidenciales. Pero eso ocurrirá sólo después de las primarias del 30 de junio,plantea el presidente de la entidad, Andrés Santa Cruz. “Cuando haya nombres definitivos debemos posibilitar que puedan exponer qué están pensando en las distintas materias”, explica. De vuelta, dice, la idea también es “hacerles llegar lo que pensamos nosotros sobre los desafíos-país para el próximo período”.
Santa Cruz lleva apenas dos meses al mando de la CPC. Reconoce que el suyo es un tiempo complejo, porque le tocará conducir a la entidad en la transición entre un gobierno y otro. “Estoy y estuve dispuesto a asumirlo, y no tengo ningún temor en hacerlo”, asegura.
Su agenda está al tope de temas.Uno de ellos tiene que ver con la imagen del empresariado. “Sería falso decir que la ciudadanía cree que somos espectaculares. Hay una falencia de no mostrar las cosas buenas y sólo aparecer cuando algunos faltan a la ética o tienen malas prácticas”, sostiene. Pese a que admite que ser empresario hoy “es más difícil, pero también más desafiante”, cree que hay que ver las cosas en positivo. “Es bueno que afrontemos las nuevas demandas de la sociedad y las superemos”, sostiene.
Este jueves la CPC y la Sofofa realizarán el seminario
Escenario Económico y Proyecciones Sectoriales”, en el que expondrán el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, y los presidentes de las ramas.
Las cifras del primer trimestre, que hablan de desaceleración en el PIB y en la demanda interna, ¿le han hecho cambiar la visión optimista con que asumió la CPC en marzo?
Radicalmente, no. Hay una desaceleración pequeña, que estaba contemplada, pero la economía sigue sólida. Si miramos los índices de marzo, tenemos un Imacec de 3,1%, y si comparamos la cifra desestacionalizada hablamos de 4,7%. Estoy seguro de que en abril habrá cifras bastante más altas, porque hay más días hábiles. Lo importante es que Chile mantiene un crecimiento sostenido, con una relativa desaceleración.
¿Les inquieta esa “relativa desaceleración”?
No, porque probablemente no es significativa. Por eso mantengo mi optimismo: vamos a crecer en torno a 5% este año. Los principales riesgos están afuera, en los países en recesión. Esta semana vimos algunos signos de desaceleración en China y hay que observar qué tan permanentes son y qué va ocurriendo. No somos inmunes y, por lo tanto, necesitamos ir monitoreando y ser cautelosos con lo que pasa en el mundo, pero eso no implica reaccionar con políticas a situaciones puntuales. Lo que están haciendo en materia económica el gobierno y el Banco Central me parece pertinente.
¿Qué tanto de las buenas cifras económicas de este gobierno se deben al ciclo?
Las buenas cifras del país responden a más de 20 años de buenas políticas económicas. Sin duda que muchas de ellas fueron profundizadas en este gobierno. Ahora, en algún momento este buen ciclo va a ir decayendo.
Tengo la visión de que lo que se ha hecho en el país en los últimos 25 años es muy positivo. Hemos construido un gran país que ha crecido, que ha surgido, que ha traído bienestar. Y ese es mérito de todos.
En ese contexto, ¿cómo avizora 2014 para la economía chilena?
Dependerá, de manera muy importante, del escenario externo y de que algunas propuestas populistas que puedan verse en la campaña electoral no terminen siendo políticas efectivas.
El próximo gobierno, ¿tendrá un escenario más o menos difícil en términos económicos?
Independiente de quién gobierne, en algún momento esta situación actual se va a revertir un poco, pensando en cómo se desenvuelve la economía en el mundo y los ciclos económicos. Lo más probable es que este ciclo de tasas bajas y de buenos precios de los commodities irá terminando. Por lo tanto, es probable que el próximo gobierno, en alguna etapa, enfrente un ciclo más bajo en lo económico.
¿Significa que Chile tendrá que acostumbrarse a crecer a tasas inferiores a las que ha exhibido?
No, pero tiene que preocuparse, dada la situación externa, de tener políticas económicas que no afecten ni provoquen caídas importantes en el crecimiento.
¿Qué le pediría, como empresario, a la próxima administración?
El principal desafío es mantener el buen manejo macroeconómico y la seriedad de la política fiscal, que son las bases del modelo que ha desarrollado el país y que ha permitido mayor prosperidad para todos. Ese es el mayor activo que tenemos, independientemente de que haya desafíos que abordar en áreas como energía y educación. El país no se agota con la obra de ningún gobierno, por más bien que lo haga. Siempre hay reformas micro que hacer. Debemos sentarnos y volver a ver los desafíos pendientes en materia económica.
¿Está en riesgo el crecimiento en esta elección presidencial?
No podría decir que no, porque no conozco los programas de los candidatos. Pero supongo que el país aprendió y tiene claro lo que tiene que hacer para que nos vaya bien y podamos crecer. Además, el país entendió que la mejor manera para superar la pobreza y dar bienestar a la gente es el crecimiento. Esa es la mejor política. Como el país entendió eso, confío en que ambas coaliciones están 100% convencidas de esto.
Clima electoral
En el ámbito interno, ¿cómo ha visto el debate preelectoral?
Las políticas en Chile deben tener como norte el bien común. No siempre la voz de la calle, aunque es importante y hay que considerarla, es la voz de toda la ciudadanía, no siempre representa todos los intereses generales del país.
¿Concuerda con el ministro de Hacienda que dijo que en este período preelectoral ha habido “un festival de ofertas tributarias”?
Me preocupa que empiecen a aparecer ofertones populistas que sean la plataforma de candidaturas o programas. Espero y confío en la seriedad de todos los actores políticos.
Las candidaturas de oposición han aludido al tema. ¿Los empresarios están preocupados?
Los impuestos no son neutros con el crecimiento. Pero para nosotros, el guarismo del impuesto no es un dogma. Lo importante es determinar para qué queremos los recursos, cuántos se requieren y si los que hoy tenemos se están gastando bien. Eso es fundamental antes de analizar una eventual reforma tributaria. En la medida en que hay más impuestos se afecta la inversión y la recaudación. Estudios que he leído hablan de que un punto menos del PIB equivale hoy a entre US$ 600 millones y US$ 650 millones de menor recaudación. Si eso se suma año a año, como es exponencial, se puede llegar a cifras sobre US$ 4 mil millones en cuatro años.
¿Están dispuestos a debatir sobre una reforma o consideran de plano que no se justifica?
Nosotros siempre hemos estado dispuestos a conversar todas las materias. No vetamos a nadie ni excluimos ningún tema. Estoy dispuesto a conversarlo mirando el bienestar del país y, por lo tanto, de todos los chilenos. Pero lo que espero es que todas las conversaciones se sustenten en antecedentes técnicos y en estudios, y que lo que efectivamente se haga contribuya a la finalidad que se está planteando.
Balance del gobierno
El gobierno actual, ¿cumplió las expectativas del empresariado?
El gobierno del Presidente Piñera ha sido un buen gobierno, aunque como en todo, hay materias en que hubiésemos preferido tener avance, como en el tema energético.
Con lo apremiante que es el tema para el empresariado, ¿quedó al debe el gobierno en esta materia?
No es el gobierno, es el país el que está al debe, porque para poder avanzar en el tema energético y tener soluciones que se puedan implementar, necesitamos una política consensuada por todos los actores. Y ese acuerdo de todos los actores no existe, aunque si uno conversa en privado, se da cuenta de que casi todos, en todo el espectro político, concuerdan en lo que hay que hacer, pero públicamente nadie quiere asumir el costo de decirlo.
¿Hay temas en los que se puede avanzar todavía?
Tengo una cierta dosis de optimismo de que podremos avanzar en materia energética en lo que resta de este gobierno. Como ambas coaliciones aspiran legítimamente a encabezar el próximo gobierno y creen que van a ganar, me parece que les encantaría que el tema energético estuviera solucionado cuando asuman. Por eso creo que existe una posibilidad de que podamos ver, de aquí al término de este gobierno, un avance significativo. Si ambos sectores tienen esa visión, esta es la oportunidad.
¿Cuáles son los temas más urgentes?
Lo que más me preocupa es que podamos sacar adelante el proyecto de concesiones y servidumbre. Hay varias cosas por resolver, pero me parece que ese sería un avance importante. Vamos paso a paso. Tenemos claro cuánta energía necesitamos en los próximos años, por lo tanto, debemos ponernos de acuerdo como país en cómo vamos a afrontar ese desafío energético y con qué tipo de energía.
¿En qué otros temas faltó avanzar?
Queda por avanzar en el tema de la legislación medioambiental, donde también necesitamos un consenso para tener claridad sobre la institucionalidad, para poder invertir. También en el tema laboral hay que avanzar. Con la CUT hemos logrado un acuerdo de voluntades, por ejemplo, en la inserción laboral de las mujeres. Hoy, el 47% de las mujeres participa en el mercado laboral. En cambio, la Ocde está en cifras cercanas al 67%. Además, tenemos un desafío en el tema de la inserción de los jóvenes, en su primer trabajo. A mi juicio, nos queda mucho por hacer. Por otra parte, en el tema de la regionalización también hay algo importante. Hoy existen casi dos países. Y ni hablar del tema educacional, donde tenemos, probablemente, el mayor desafío de incorporar calidad en esta masificación tan importante que ha tenido la educación.
«Vemos que la sindicalización es algo importante»
Además de los cambios que se requiere en materia energética, Andrés Santa Cruz precisa que también es necesario avanzar en reformas al mercado laboral.
El presidente de la CPC considera primordial buscar medidas que incentiven la incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo, regular el uso del multirut y dar un grado de adaptabilidad a las jornadas laborales. En este ámbito, destaca el acuerdo de voluntades que la multigremial firmó el año pasado con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), asegurando que existe consenso en la relevancia del rol sindical.
“Creemos que los sindicatos cumplen un buen papel en la relación al interior de la empresa. Sindicatos serios, profesionales, despolitizados son un gran aporte. En ese sentido, vemos que la sindicalización es algo importante”, afirma.
Por eso y pese a que fue enfático en señalar que la CPC sigue abogando por la negociación colectiva en el marco de la empresa, reconoce que están dispuestos a analizar si se requieren cambios legislativos para facilitar la presencia sindical.
Fuente / La Tercera