(El Mercurio de Calama) El fantasma del plomo reapareció en la región, esta vez en Calama, luego que fueran entregadas 40 viviendas en una zona reconocida por su contaminación por este mineral. La tramitación de los terrenos contó con la aprobación de la seremi de Salud de la Región de Antofagasta.
Este hecho motivó que se interpusiera un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Antofagasta, contra el secretario ministerial de Salud, Enrique Castro y la municipalidad de Calama.
El abogado Juan Ahumada Bartik argumentó razones humanitarias, pues a su juicio, se está atentando gravemente contra las garantías constitucionales, del derecho a la vida y la integridad física de las personas, y el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. «Todo esto además pone en riesgo la salud de familias, y en especial de los niños, los más vulnerables a este tipo de contaminación», dijo.
De esta manera el recurso busca anular las recepciones finales de viviendas construidas en los terrenos contaminados por plomo, conforme a la municipalidad de Calama, y asimismo que ésta última no otorgue patente comercial alguna en los terrenos.
Es así, como Ahumada criticó la función de los organismos de salud, puesto que «autorizaron instalaciones en suelos altamente contaminados con plomo», manifestó.
Las viviendas están emplazadas entre las calles Quebrada Blanca con Avenida del Ferrocarril, lugar donde funcionó por años una fundición de minerales y materiales denominada Inpammet, empresa que fue traslada de ese lugar, por los altos niveles de contaminación dejados en el aire y en el suelo, en las que incluía sustancias tóxicas con plomo y otros desechos dañinos, los que llegaban a niveles de contaminación altísimos que superan las normas internacionales y la tolerancia permitida por el ser humano, lo que hace imposible vivir en el sector.
Ahumada, recordó el caso de Arica, donde el plomo generó graves secuelas entre sus habitantes y en todas las personas que tuvieron contacto con la contaminación.
Asimismo, agregó que tanto las viviendas construidas en dicho lugar como en el terreno que funcionó la fundición y donde se pretende instalar una lavandería, los suelos presentan niveles de contaminación superiores a la norma y así lo demuestran los resultados obtenidos por las muestras tomadas por la autoridad sanitaria, «pero a pesar de ellos, insisten en certificar que no existe gravedad en dicha contaminación de plomo, cosa rara ya que la única forma que no exista peligro para la vida e integridad de las personas es que los terrenos se encapsulen o se sellen de manera total y enterrarlos a 10 metros bajo tierra, cosa que no es posible, ya que las casas están terminadas», concluyó.
Fuente / El Mercurio de Calama