Piñera espera informe clave y prepara decisión crucial en rescate de mineros

Apenas reciba informe dando cuenta del hallazgo con vida de uno o más mineros, deberá optar o no por el ingreso de rescatistas.

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(La Tercera) Presionado por la inminencia de un contacto con alguno de los 33 mineros atrapados desde el jueves 5 de agosto en la mina San José, Sebastián Piñera prepara la que quizás sea la decisión más compleja de sus primeros cinco meses de gobierno. Apenas reciba el informe del jefe del comité de expertos, Andrés Sougarret, dando cuenta del hallazgo con vida de uno o más miembros del grupo, el Mandatario deberá optar por el ingreso o no de las cuadrillas de rescatistas. Nuevos derrumbes que sepulten la esperanza o el riesgo de que alguno de los socorristas muera en el intento son posibles. La encrucijada, marcada por una alta presión de los familiares, será crucial.

El segundo escenario en el cual el Presidente se ha puesto, todavía más complejo que el primero, es decretar el fin de la búsqueda después de un plazo razonable que aún no ha sido determinado. La mina San José podría ser declarada como santuario. Según fuentes de Palacio, en esto no hay planificación y las decisiones se toman «día a día».

El trance que vive Piñera le ha llevado -según cuentan sus cercanos- a pensar en los mineros a toda hora del día. Incluso, relatan, se ha imaginado, de una y mil formas, la escena del rescate final y el abrazo con los familiares. En su gira de ayer por Coyhaique, constantemente revisó sus dos BlackBerry en busca de los informes de avance en los sondeos que le envía Sougarret, con quien habla varias veces durante el día. Los otros contactos son con Laurence Golborne y con el coordinador en Santiago, Rodrigo Hinzpeter.

El hombre clave

La tragedia lleva ya 12 días de suspenso. Para Piñera comenzó en Colombia, en su visita para el cambio de mando. Apenas enterado del accidente -dos horas después de sucedido-, le pidió a Golborne que viajara al pique.

Al día siguiente, el juicio era duro: los dueños de la mina estaban superados y no podían hacerse cargo del rescate. En ese minuto, Piñera decidió involucrar al gobierno en el socorro.

Ese viernes, el Mandatario llamó a varias mineras: Codelco, Escondida y BHP, entre otras, preguntando quién era la persona más adecuada para hacerse cargo del operativo de rescate. El derrumbe de la chimenea principal del sábado, por la cual se habían iniciado las primeras tareas de auxilio, precipitó las gestiones. No hubo dos respuestas. Debía ser el gerente de minas de El Teniente, André Sougarret. quien aceptó de inmediato y pidió viajar con todo su equipo, en total 33 personas. La planificación teórica la haría el ex vicepresidente corporativo de Codelco, Nelson Pizarro.

El lunes 10 de agosto, Piñera, Pizarro y Sougarret viajaron juntos a Copiapó. Este último asumió de inmediato la jefatura del comité de expertos -que opera en una oficina de la minera San Esteban Primera- y la vocería técnica. Al comité ya se había sumado el rescatista Miguel Fortt, a pedido de los familiares.

El diagnóstico que hizo Sougarret fue que la acefalía era evidente. Su primera labor fue ordenar la maquinaria disponible, pedir planos y topografías -algo que no se había hecho- y hablar con el geólogo y los jefes de producción y geomecánica del pique. Debía interiorizarse de la mina en una carrera contra el tiempo.

Tras revisar los plotters, se dio cuenta de que éstos no eran completamente veraces y comenzó a rellenar los planos a mano. «No puede haber un solo accidente más en esta mina», ordenó y dio preponderancia al trabajo de los topógrafos y expertos en prevención de riesgos.

El Mandatario hizo asimismo gestiones personales con la Casa Blanca para el envío desde California de las perforadoras de precisión que han llegado en las últimas horas.

Fuente / La Tercera

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