Para elaborar el presupuesto y respetar la regla de superávit estructural de 1%, cada año el Ministerio de Hacienda pide a un grupo de expertos que calcule el PIB y el precio del cobre “de tendencia“, es decir, no el valor real, sino que el crecimiento y la cotización del metal rojo que existiría si no ocurriesen factores cíclicos o “shock” externos.
Este año, los expertos proyectaron un PIB de tendencia de 5,3% y un precio del cobre de largo plazo de 1,21 dólar la libra, cifra que junto a la meta de superávit condicionó el gasto fiscal para 2007.
Sin embargo, el actual escenario muestra que el promedio anual del cobre ya llega a 2,95 dólares la libra, por lo que todos los excedentes que se han obtenido sobre el precio “de tendencia” del metal han sido depositados por la cartera de Hacienda en el extranjero, tal como obliga la Ley de Responsabilidad Fiscal aprobada el año pasado. De esta forma, a marzo pasado ya se acumulan 12 mil 161 millones de dólares y expertos creen que a fin de año esa cifra puede superar los 27 mil millones de dólares.
Ante esta situación, diferentes voces de la Concertación comienzan a pedir que se discuta un nuevo destino para los recursos que ha generado el cobre. Durante la Junta Nacional de la Democracia Cristiana, realizada el fin de semana, la presidenta de ese partido, senadora Soledad Alvear, pidió más “audacia” en el gasto fiscal. Incluso, esta colectividad emitió un voto político donde critica “la ortodoxia y autosuficiencia que muestran determinados personeros”, por lo que piden más diálogo y apertura.
Esta posición también es la del senador socialista Carlos Ominami. A juicio del legislador, “sí todos nos escandalizamos frente a los problemas de corrupción, también deberíamos escandalizarnos ante un uso de los recursos que es extremadamente conservador y que subutiliza recursos”.
Agregó que la regla de superávit estructural “obliga a subinvertir” y recalcó que el depósito de los recursos en el extranjero no cumple con los requerimientos mínimos que exige el Ministerio de Planificación para invertir los recursos fiscales a nivel interno. “Mideplan establece como requisito básico que los proyectos tengan una rentabilidad nominal de al menos 10% y estos fondos no los tienen, ya que la rentabilidad promedio es de 5,3%”, recalcó. De esta forma aseveró que liberar estos recursos permitiría “fortalecer el crecimiento y también mejorar la cohesión social” o adoptar otras medidas, como aumentar la pensión básica universal que considera el proyecto de reforma previsional, iniciativa que presentará hoy en el Congreso al ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, y al director de Presupuestos, Alberto Arenas.
Aunque está a favor de establecer con la regla de superávit -“esta proposición tiene un consenso amplísimo de los economistas”- dijo que hay otro mecanismo “más simple y transparente” para aprovechar los elevados excedentes que ha generado el metal rojo. “Otra modalidad técnica que es reconvocar al comité de expertos que calculan el precio de tendencia del cobre y que digan a la luz del actual escenario si el valor de mediano plazo es de 1,21 dólar la libra. Bastaría con que se revisara ese parámetro para recalcular de las posibilidades presupuestarias”, puntualizó.
Respuesta
Ante estos planteamientos, el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, defendió la regla de superávit estructural y la “responsabilidad” con la que el Gobierno ha manejado los recursos que ha generado el mayor valor del metal rojo. Según el jefe de cartera, “audacia y responsabilidad son perfectamente compatibles y justamente eso hemos hecho. Por eso tenemos una reforma previsional que es audaz, tenemos una serie de programas sociales que son absolutamente pioneros y vamos a enfrentar este gran desafío que es la educación”, destacó.
Respecto a las discrepancias al interior del bloque concertacionista, indicó que “es natural que ante esta gran responsabilidad exista opinión, matices. No lo dramatizo en absoluto y vamos a tener consenso en cómo seguir hacia delante”.
Fuente / La Nación