(El Mercurio) Este sábado podría ser el día clave en las decisiones sobre el rescate de los mineros. Los cálculos del equipo que trabaja en llegar a los 33 atrapados indican que ese día se rompería el fondo del pozo de perforación, momento en que se decidirá si el ducto es encamisado o se opta por movilizar las cápsulas por la roca desnuda.
«La máquina empezó a perforar a 26 pulgadas y está muy bien, a rendimiento de 3,5 metros por hora. El cálculo que tenemos ahora es para el sábado el rompimiento, y recién a partir de eso se van a tomar las decisiones posteriores», dijo Cristián Barra, representante de Interior en el rescate.
Una vez que la perforación esté terminada, los expertos introducirán una cámara de televisión y un escáner para verificar la topografía de la roca a través del ducto. Recién entonces se determinarán los preparativos para izar a los mineros, como si se instalan los 26 tubos de 24 metros que asegurarán el paso de la cápsula «Fénix» hacia la superficie.
La decisión de si se encamisa o no la totalidad del ducto será absolutamente técnica, dicen en el equipo de rescate, desmintiendo presiones políticas para acelerar este proceso. «Tenemos que revisar las distintas alternativas. Hay una cosa mixta de caising hasta cierto metraje y luego roca viva, o sólo roca viva. Los riesgos son distintos y serán evaluados cuando se rompa el pozo», explicó el ingeniero jefe del rescate, André Sougarret.
Según los expertos, la instalación del encamisado total del pozo de 600 metros tardaría cuatro días, a lo que se suman jornadas de análisis de la roca, preparación del material, verificación de la estabilidad de los tubos y pruebas de la cápsula.
Otra alternativa que se baraja es instalar el encamisado sólo en los primeros 100 metros. Según el ingeniero René Aguilar, la roca está dura y firme de ahí para abajo, lo que permitiría usar este sistema mixto. Esta alternativa requeriría sólo de cuatro tubos.
«Debiéramos pensar que la roca en 300 metros para abajo está sana (…) pero hay que esperar ese diagnóstico», dijo el ingeniero Miguel Fortt, quien ha colaborado desde el comienzo en las tareas de rescate.
La última opción que se analiza es introducir la «Fénix» por la «roca viva». Es la más peligrosa, pues se corre el riesgo de que una piedra caiga entre la pared del pozo y la cápsula, obligando a su ocupante a bajar de emergencia hasta el fondo de la mina nuevamente.
Hoy llegarán a la mina las dos cápsulas definitivas del rescate, más grandes que la usada en las pruebas. Este viernes se iniciarán los ensayos generales del rescate, con movimiento de helicópteros, ambulancias, carabineros y todos los medios que se utilizarán el «Día D».
Fuente/El Mercurio