(La Tercera) El best seller Tus Zonas Erróneas, de Dyer W. Waye, y un texto sobre cómo superar la timidez son dos de los elementos de distracción con que contarán los 33 mineros durante los próximos días.
«Me pidieron libros de autoayuda», afirmó el jefe del equipo de sicólogos en las faenas de rescate, Alberto Iturra. El profesional sostuvo que él ofreció enviar revistas a los operarios atrapados, pero ellos dijeron que preferían libros, así es que «desarmé mi biblioteca», explicó.
Además de los textos de autoayuda se les envió otros sobre la historia de Atacama y cuentos de la zona.
Por otra parte, el jefe del equipo médico, Jorge Díaz, afirmó que los dos casos de trastornos de sueño que se habían presentado fueron superados con parches de nicotina.
Del mismo modo, ayer se confirmó una decisión adoptada por los propios mineros: compartimentaron el grupo y se dividieron en tres turnos de ocho horas.
Según Díaz, los trabajadores se dividieron de tal manera para regularizar sus horas bajo tierra y cumplir las labores establecidas por los expertos en la superficie. Uno de estos turnos recibió el nombre de «Rampa».
Otra de las interpretaciones la entregaron familiares de los propios mineros, quienes tras sostener diálogos vía citófono con ellos, explicaron que los turnos fueron implementados para evitar «roces» y distinguir liderazgos, según Lucía, hermana de Mario Sepúlveda. Según la mujer, los tres líderes de turno son su hermano, Mario Gómez y Luis Urzúa.
En tanto, pasadas las 17.00 de ayer arribó al aeropuerto de Atacama el avión Hércules de la Fach que trasladó la barra estabilizadora que requería la máquina de perforación Strata 950 y que el domingo sufrió un retraso. Con todo, se esperaba que el equipo comenzara a funcionar durante esta madrugada.
En el plano judicial, la Fiscalía Regional de Atacama confirmó ayer que el jefe regional de la entidad, fiscal Héctor Mella, solicitará una audiencia para formalizar cargos a los responsables de la Minera San Esteban, en el marco de la investigación por el accidente ocurrido en julio pasado y que le costó la amputación de una pierna al trabajador Gino Cortés.
Fuente / La Tercera