Dialogar en torno a los recursos mineralógicos presentes en los océanos y las capacidades necesarias para su aprovechamiento, fue uno de los objetivos del webinar “MinerÃa Submarinaâ€, que organizó la Cámara Minera de Chile, como parte de su ciclo de seminarios virtuales.
En la instancia, el abogado Gastón Fernández, miembro de la Comisión JurÃdica y Técnica de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), explicó que la Autoridad MarÃtima Internacional sólo ha entregado concesiones de exploración, no de explotación. Con miras a dicho objetivo, se está elaborando un código de minerÃa, destacando el hecho que Chile, a diferencia de otros paÃses latinoamericanos, presenta un mayor avance normativo que posibilita la realización de minerÃa en los océanos.
Pese al atractivo que generan estos recursos, el profesional minero menciona que no se ha avanzado suficiente en materia de tecnologÃa; cuyos desarrollos se han orientado principalmente al ámbito de la exploración. Aunque se han hecho pruebas con miras a la explotación, “la tecnologÃa no está afiatadaâ€, menciona.
En ese contexto, indicó que aunque se observan avances, “no nos podemos descuidar en materia de investigación tecnológicaâ€, considerando por ejemplo el reto que posee la minerÃa en Chile en materia de disposición de relaves.
“Se debe aprender lo que están haciendo los paÃses más desarrollados en materia tecnológica y de investigación, con miras a avanzar en la materialización de la oceanominerÃa en el territorio chilenoâ€, aseveró.
Foco en exploración
El conversatorio también contó con la participación de Guillermo Ugarte, Ing. Civil de Minas U. de Chile y miembro de la Delegación de Chile a la 3ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1973-1982) que redactó la vigente Convención de la Ley del Mar.
El especialista explicó que aunque hay avances con miras a explotación de los recursos minerales presentes en los mares, dichas tecnologÃas son formuladas principalmente por los paÃses desarrollados.
A ello se suma una creciente preocupación sobre los efectos adversos de la minerÃa submarina en el medio ambiente marino.
Frente a esta situación, el especialista expresó que lo deberÃa hacer Chile es explorar su zona económica exclusiva, en especial en áreas como la de la PenÃnsula del Taitao, región de Aysén, fortaleciendo sus desarrollos en materia de prospección.
Por otra parte, indicó que a Chile le conviene que la minerÃa submarina demore en hacerse realidad, por el impacto económico que generarÃa, debido a que la producción que se obtendrÃa de esa manera engrosarÃa la oferta mundial, lo que podrÃa afectar la competitividad de los yacimientos terrestres.
Avances en España
El gran interés de los paÃses europeos por disponer de las materias primas que requieren sus industrias ha impulsado la realización de diversos proyectos dirigidos a evaluar el potencial mineralógico de sus mares, una situación que fue descrita por el Dr. F. Javier González, investigador de la División de GeologÃa Marina del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), que tiene dentro de sus objetivos cientÃficos la exploración de sistemas contornitos, minerales submarinos y recursos energéticos, volcanes de fango y sistemas hidrotermales de aguas profundas, desde la plataforma hasta el mar profundo (hasta 5.500 m de profundidad).
El especialista detalló que se han descubierto y cartografiado números y extensos indicios minerales en la región Macaronésica de las Islas Canarias, destacando que se forman campos de nódulos polimetálicos, y encostramientos de ferromanganeso y fosforitas en montes submarinos, asà como precipitados hidrotermales en zonas de emisión activa de fluidos desde las lÃneas de costa a los cinco mil metros.
Junto con ello, comentó que algunos metales estratégicos y crÃticos como el cobalto y manganeso están más enriquecidos en estos depósitos que en los yacimientos de tierra firme.
Además, resaltó que la zona representa una gran región metalogenética con gran potencial para la exploración y modelamiento de depósitos minerales submarinos en el océano Atlántico y también de sus ecosistemas.
Con ese objetivo en mente, afirmó que se requieren más inversiones en investigación para asesorar a las autoridades, la evaluación de impactos ambientales ligados al uso de estos espacios, la creación de regulaciones y la gestión del espacio marÃtimo de la Macaronesia.


