La necesidad de contar con una solución definitiva, sostenible y de largo plazo para la gestión de residuos, se ha transformado en uno de los desafíos ambientales más relevantes para la Región de Valparaíso. El aumento sostenido en la generación de desechos domiciliarios, junto con la reducción progresiva de la capacidad disponible en instalaciones actualmente operativas, ha llevado a autoridades, municipios y actores del sector a advertir sobre la urgencia de avanzaren este sentido.
En este escenario, EBI Chile presentó el Centro Metropolitano de Gestión Integral de Residuos (CMGIR), iniciativa que ingresó recientemente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), con el objetivo de fortalecer el tratamiento y valorización de residuos en el Gran Valparaíso, mediante un modelo que incorpora el reciclaje, compostaje, tratamiento de lixiviados, aprovechamiento de biogás y disposición final con altos estándares ambientales, ofreciendo una solución eficiente y económicamente viable.
Características del proyecto
Desde EBI Chile destacaron que la propuesta se encuentra en el sector de Los Rincones, emplazada en la zona oriente de la comuna de Viña del Mar, y considera una inversión superior a los US$40 millones y la creación de 179 empleos durante las etapas de construcción, operación y cierre. Con una vida útil de 25 años y una capacidad de operación en promedio de 1.230.000 toneladas anuales, el proyecto también incorpora una planta de reciclaje, una planta de compostaje y sistemas de recuperación energética asociados al tratamiento de biogás.
Asimismo, la empresa reveló que la iniciativa se emplaza en un predio de 206 hectáreas, de las cuales sólo 62 se usarán para el proyecto, mientras que las 144 restantes se destinarán a conservación ambiental. Su ubicación permite atender directamente la creciente generación de residuos de la región, concentrada en los municipios de Viña del Mar y Valparaíso, optimizando la logística de transporte, disminuyendo emisiones de gases efecto invernadero y promoviendo una gestión alineada con los desafíos ambientales y territoriales del Gran Valparaíso.
Para el gerente general de EBI Chile, José Luis Navajas, el debate sobre la infraestructura de residuos debe abordarse desde una perspectiva integral y de largo plazo. “La gestión de residuos es un servicio esencial para las ciudades y requiere planificación con décadas de anticipación. Hoy existe una necesidad de avanzar hacia soluciones que no sólo aseguren continuidad operacional, sino que además incorporen valorización, recuperación de recursos y una mirada consistente con los objetivos de sostenibilidad que el país, y EBI Chile, se han planteado”, comentó.
El proyecto se inserta además en un contexto regulatorio cada vez más exigente. El diseño de la iniciativa considera elementos alineados con la Ley REP, la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos y los objetivos nacionales de economía circular, incorporando infraestructura destinada a recuperar materiales reciclables y gestionar residuos orgánicos.
Desde Kyklos, organización especializada en economía circular y sostenibilidad, aseguraron que la disponibilidad de infraestructura es, entre otras cosas, uno de los desafíos para avanzar en el cumplimiento de las metas ambientales del país.
En ese contexto, Andrea Cifuentes, gerente de Economía Circular de Kyklos, sostuvo que “hoy existe una brecha importante entre los residuos que generamos y nuestra capacidad para valorizarlos. Contar con infraestructura que permita reciclar, compostar y recuperar recursos es una condición necesaria para que la economía circular pueda escalar desde experiencias puntuales a una realidad regional”.
Modelo basado en la economía circular
Uno de los principales problemas que enfrentan las distintas regiones del país es la falta de capacidad para reciclar. En este contexto, el CMGIR es precisamente una respuesta a esta situación en la Región de Valparaíso. Desde su concepción inicial, el centro incorpora una planta de reciclaje que tendrá capacidad para recuperar papel, cartón, plásticos, vidrio y metales, mientras que la planta de compostaje permitirá procesar residuos orgánicos provenientes de podas, jardines, ferias y mercados. “Los residuos contienen recursos que pueden reincorporarse a nuevos ciclos productivos. El desafío es disponer de la infraestructura necesaria para capturar ese valor”, explicó Alejandro Keller, gerente de Tratamiento y Energía de EBI Chile.
El proyecto contempla además la captura y tratamiento del biogás generado durante la operación, con miras a desarrollar etapas posteriores de valorización energética. A ello se suma una planta de tratamiento de lixiviados que permitirá recuperar agua para distintos usos operacionales, así como un plan de mitigación y tratamiento de olores.