(Estrategia).- Una fuerte polémica sigue provocando la reciente publicación, por parte de la Conama, del anteproyecto de regulación de centrales de carbón, el cual obliga a las termoeléctricas a reducir las emisiones de oxido de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), vanadio, mercurio y níquel. “Su cumplimiento se traduce en una mayor inversión cercana a un 30% en tecnología por parte de las empresas eléctricas”, afirmó la gerente general de Energética, María Isabel González.
«Las centrales a carbón existentes, de las cuales sólo dos tienen desulfurizadores, estarán obligadas a limitar sus emisiones a un máximo de 200 microgramos de azufre-SO2 por metro cúbico (mg/m3) y reducir sus emisiones de óxidos de nitrógeno-NOx a 400mg/m3 y a 50mg/m3 en el caso del material particulado-MP. Para las petroleras la norma exige reducir a 30 mg/m3 el SO2; 30mg/m3 el MP y 200 mg/m3 el NOx», explicó la directora de Chile Sustentable Sara Larraín.
En la actualidad los precios regulados ya están establecidos para los próximos 10 años y “con esos montos las empresas generadoras eléctricas tienen bastante espacio, por lo tanto, están en condiciones de hacer las inversiones que se requieren”, sostuvo González.
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