El primer aviso lo dio la noche del martes la brasileña Vale, la mayor productora mundial de mineral ferroso, cuando anunció que la negociación para adquirir a su rival Xstrata acabó sin un acuerdo, y que buscaría otros posibles objetivos de compra.
Ayer, la australiana Rio Tinto reconoció que el precio fue la razón por la que rechazó la oferta hostil de BHP Billiton, de US$ 147.000 millones, con lo que enterró definitivamente las aspiraciones de la minera.
Así, la fiebre mundial de fusiones empieza a bajar la temperatura al menos en el sector de la minería.
El presidente de Rio Tinto, Tom Albanese, aseguró que combinarse con su competidor no le ayudaría a expandirse, pues la firma ya tenía un alcance mundial. “No habrían nuevas áreas en las que podríamos invertir como consecuencia de ser una sola compañía junto a BHP”, dijo a periodistas en Melbourne.
Marius Kloppers, director ejecutivo de BHP, pretende fusionar su empresa con Rio para crear el mayor productor mundial de cobre y competir con Vale como el mayor proveedor de mineral ferroso.
Albanese, por su parte, ha dicho que su compañía es mejor siendo independiente y que crecerá de manera más rápida que BHP.
“Rio Tinto, a diferencia de algunas de las otras cosas que hemos visto en fusiones y adquisiciones globalmente, ya cuenta con un tamaño de amplitud mundial”, dijo. “Estamos cómodamente llevando a nuestra firma como una compañía independiente. Lo que ha sido presentado (la oferta de BHP) ni siquiera se acerca a la proporción de valor de Rio Tinto”, agregó.
Esto se suma a los problemas que han tenido en los últimos días ambas compañías en China, donde según las mineras el gobierno les está prohibiendo la entrada de sus cargamentos de mineras ferroso desde el 1 de enero.
Vale dice no
En tanto, la brasileña Vale fue la primera en poner en compás de espera esta ola de fusiones mineras al informar que “dado que no se alcanzó un acuerdo, las discusiones entre las partes no continuarán”. Sin embargo, la firma no cerró completamente la puerta, y sostuvo que se reservaba el derecho de hacer una nueva oferta por Xstrata si cambiaban las circunstancias.
Las negociaciones se habían estancado por el precio y los derechos de comercialización, según explica Reuters. Algunos analistas habían sostenido que un acuerdo entre los dos gigantes mineros podría haber alcanzado un valor de hasta US$ 90.000 millones, transformándola en una de las mayores compras empresariales de la historia.
Fuente / Diario Financiero