(Mundo) En la lucha de Vale do Rio Doce para comprar Xstrata, el as lo tiene Glencore

Dos empresas condicionaron inversiones

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Mientras la brasileña Companhia Vale do Rio Doce y la minera anglo-suiza Xstrata PLC negocian las condiciones de una posible fusión, un tercer participante controla el destino de las dos compañías. Sin su bendición, los planes para formar la mayor minera del mundo son sólo palabras.

Iván Glasenberg es el presidente ejecutivo del hermético gigante suizo de recursos naturales Glencore International AG. Glencore posee una participación de 35% en Xstrata, una de las compañías de mayor crecimiento y más codiciadas del boyante sector minero.

Glencore ha forjado un negocio extraordinariamente sólido gracias a sus vínculos con Xstrata y no está dispuesta a cederlo. En lugar de vender su participación en caso de que Vale se quede con Xstrata, quiere intercambiarla por acciones que podrían ascender a entre un 15 y un 18% de la compañía combinada.

La minería mundial se está consolidando rápidamente, en un proceso parecido al protagonizado por las grandes petroleras privadas a fines de los años 90. BHP Billiton y Rio Tinto están en conversaciones para fusionarse. De concretarse la unión, el nuevo gigante eclipsaría la combinación de Vale y Xstrata.

Sin embargo, las negociaciones entre Vale y Xstrata tienen poco interés para Glasenberg y el resto de los operadores y dueños de Glencore si no pueden conseguir los lucrativos derechos para comercializar varios minerales clave de Vale, tal y como Glencore ya lo hace con Xstrata.

Esa demanda ya está haciendo que la temperatura suba en la mesa de negociaciones. Roger Agnelli, presidente de Vale, dijo la semana pasada que la minera brasileña prácticamente abandonó las conversaciones, aunque las dos partes reanudaron el diálogo. En una conferencia de prensa realizada el viernes, Agnelli calificó a Glasenberg como «un gran negociador».

No obstante, dijo que las demandas de Glencore sobre los derechos de comercialización no encajan con la «visión de negocios» de Vale y que el éxito de un acuerdo «no depende de Xstrata. Depende de Glencore».

Fuentes cercanas indican que hasta que no alcance un acuerdo con Glasenberg, Agnelli no hará una oferta formal por Xstrata, y que es improbable que anuncie una oferta si no puede conseguir la totalidad de la compañía.

Glencore negocia a partir de una posición fuerte. Sus resultados en los primeros nueve meses de 2007 indican que probablemente registrará una ganancia neta para sus tenedores de bonos en 2007 de aproximadamente US$ 6000 millones, comparable con la utilidad de US$ 5500 millones de Xstrata en 2007.

Otro gigante

Lo más notable es que Glencore potencialmente está en posición de ser propietaria de una nueva participación en otro gigante de los recursos naturales.

El año pasado, Glencore contribuyó con valiosos activos industriales a una fusión a tres bandas que formó un nuevo gigante ruso de aluminio, United Co. Rusal. Rusal está finalizando la compra de una participación del 25% en OAO Norilsk Nickel en lo que, según la empresa, es un preludio a una adquisición planeada que situaría a Rusal entre las cinco mineras líderes del mundo en términos de capitalización de mercado.

Glencore tiene un 12% en Rusal y su participación podría superar el 10% en una entidad mayor si aporta más dinero.

Al buscar constantemente participaciones accionarias en productoras, en lugar de dinero en efectivo, Glasenberg está indicando que no prevé que los mercados toquen techo pronto. Y si Glencore consigue los derechos de comercialización de Vale que está buscando, será una negociadora aún más gigantesca de níquel (usado en el acero inoxidable) y alumina (utilizada en el aluminio en toda la industria pesada).

Aunque Vale no está dispuesta a dejar que Glencore comercialice su enorme producción de mineral de hierro, personas al tanto dicen que Glasenberg podría intentarlo más adelante.

En 2002, Glencore transfirió varios activos mineros a un productor suizo de zinc y aleaciones que cotiza en bolsa y del que es dueño parcial. La compañía, Xstrata, acordó comprar los activos de carbón de Glencore y, simultáneamente empezó a cotizar en la Bolsa de Londres.

Glencore ahora recibe generosas comisiones por comercializar algunos de los metales de Xstrata y ofrecer asesoría en otros mercados. La estrecha relación ha llevado a algunos a decir que Glencore es la que manda en Xstrata.

Sin embargo, Xstrata y otros en la industria resaltan los beneficios que la relación le ha brindado. Mick Davis, presidente ejecutivo de Xstrata, llamó el lunes a Glencore, «sin duda el mejor grupo de corretaje y comercialización del mundo». En los últimos meses, algunos accionistas de Xstrata han concluido que el éxito que tenga Glasenberg, quien es visto como un adicto al trabajo, al obtener una mayor valoración de las acciones de Xstrata significará un mayor precio para ellos mismos.

Fuente / Wall Street Journal Americas

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