(MINERíA CHILENA)Elevar en un 30% las ventas en cinco años e invertir más de US$200 millones durante los próximos 15 meses en nuevas instalaciones en el cono sur y otros puntos del planeta, son algunas de las metas y proyectos que se ha fijado Moly-Cop, fabricante de bolas de acero para la molienda de minerales.
Así lo asevera a MINERíA CHILENA Gustavo Alcázar, nuevo gerente general de la compañía en Chile, quien revela cómo la firma ha logrado y pretende mantener el 60% de presencia en este mercado. El ejecutivo se refiere a los desafíos que impone su nuevo cargo, considerando que la empresa, que cuenta con dos plantas productoras en el país (Mejillones y Talcahuano), provee desde aquí a destinos del cono sur como Brasil, Bolivia y Argentina.
Ud. lleva más de 20 años en Moly-Cop. ¿Cómo describe su evolución en este periodo y en qué estado la toma al momento de asumir su nuevo cargo?
Entré como analista financiero en 1991, trabajé un par de años en la casa matriz en Estados Unidos y en 1994 me nombraron gerente de Finanzas en la planta de Talcahuano. Años después, en el 2000, nos adquirió Anglo American, por lo que, junto con mis funciones habituales, asumí como director financiero, con el objetivo de coordinar las finanzas de todas las plantas que formaban parte del grupo.
En diciembre de 2010 pasamos a formar parte del grupo OneSteel –que ahora se llama Arrium– y se redefinió la estructura del grupo debido a su mayor presencia mundial, con plantas de bolas de acero en Australia e Indonesia. A partir de enero de 2011 pasé a ocupar la Dirección de Finanzas de Sudamérica.
Este año y ante las positivas perspectivas de crecimiento, prioridades y énfasis como grupo global, se establece que Jaime Sepúlveda (que era el gerente general de Chile) se dedique a las funciones corporativas de desarrollo de proyectos a nivel internacional. Así, tras una óptima gestión de mi antecesor, asumo la gerencia general de Moly-Cop Chile, en momentos en que tenemos alrededor de 60% de participación de mercado y somos el principal exportador en el sector metalmecánico, proveyendo a países del cono sur. Tenemos una capacidad instalada que nos permite atender con tranquilidad el crecimiento del mercado local en los próximos cinco años, mientras la empresa desarrolla otros proyectos.
¿Qué proyectos son?
Uno de ellos es el aumento de la capacidad productiva en nuestra planta de Lima, que atenderá el crecimiento de la demanda en Perú y el segundo es en Indonesia, destinado a satisfacer el aumento local.
Desde Chile tenemos ventas proyectadas del orden de las 350.000 toneladas, considerando una capacidad global instalada de las plantas de Mejillones y Talcahuano de 430.000 toneladas. En 1994 tomamos la decisión estratégica de separar nuestras plantas en dos unidades, considerando que Chile es un país vulnerable a fenómenos naturales, como los terremotos y, además, apuntando a separar la dependencia del abastecimiento de energía.
Perspectivas
¿Cuáles serán sus primeros pasos tras asumir su nuevo cargo?
En esta etapa, básicamente es continuar lo que veníamos haciendo. Desde 1961, año en que se inició Moly-Cop Chile, uno de nuestros objetivos ha sido que los clientes nos sientan y consideren como un generador de valor agregado.
Una cosa es producir un acero con forma redonda y otra fabricar una bola de acero con altísimos estándares de calidad y eficiencia. Tenemos 350 trabajadores especializados y un sofisticado equipo de ventas que conoce cómo operan los molinos. Trabajamos con nuestros clientes desde la etapa conceptual, definiendo el tipo de circuito de molienda con recomendaciones de los productos que debieran usar para su tarea productiva.
Además, continuaremos organizando seminarios para clientes, basados en un software desarrollado por la compañía llamado Moly-Cop Tools. En él están matemáticamente definidos todos los posibles procesos que ocurren dentro de la concentradora, de manera que los metalurgistas puedan evaluar qué pasa si se cambia tal o cual parámetro, acción, o equipo. Eso forma parte de lo que llamo nuestro producto extendido y que nos diferencia del resto de los proveedores. Al punto que estamos dictando dos cátedras en universidades sobre este software.
En relación al tema seguridad, que es otro pilar de nuestros valores, invertimos en el último año en Chile US$1 millón para mejorarla.
¿Qué otras ventajas comparativas destaca?
Destaco especialmente nuestro network, que creció cuando formamos parte del grupo Arrium. La capacidad instalada a nivel global representa el doble o más de la de Chile. Por otra parte, y con el fin de intercambiar experiencias, en forma periódica reunimos técnicos de las distintas operaciones de Australia, Canadá, Estados Unidos, Indonesia, México, Perú y Chile, quienes están en conocimiento de todas las problemáticas que enfrenta la molienda. Esto ha permitido estar siempre actualizados y apoyar de mejor manera a nuestros clientes en la parte técnica.
¿Cuáles son sus proyecciones?
Los mercados en Perú, Chile y Brasil siguen creciendo. En Perú, con una adecuada inversión, aumentaremos la capacidad instalada en la planta de Lima; tenemos la nueva planta en Indonesia y estamos evaluando proyectos que serán presentados al directorio de Australia para su aprobación en un corto plazo. En definitiva, para los próximos 15 meses tenemos en carpeta sobre US$200 millones en proyectos.
¿Cómo pretenden mantener el 60% de participación del mercado?
Mediante tres elementos: el primero, seguir entregando un producto de calidad y excelencia, con alta tecnología involucrada en su fabricación; en segundo lugar, mantener y consolidar la cercanía con el cliente. Proveemos un producto estratégico y por eso hemos elaborado una adecuada logística que pretende ser cada vez mejor, con el fin de dar plena tranquilidad y seguridad en cuanto a suministro. Y en tercer término, continuar desarrollando Moly-Cop Tools.
¿Y cuál es su meta personal?
Me gustaría ser recordado por haber contribuido decisivamente a que Moly-Cop pasara de una fase exportadora a una fase presencial en aquellos territorios donde tenemos una participación comercial importante. Es decir, instalar plantas en Brasil y Argentina.
Fuente / MINERíA CHILENA