Mineros de Antofagasta ayudan a Curepto

Remueven escombros y dan aliento a familias que perdieron todo tras devastador terremoto.

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(El Mercurio de Antofagasta).- La palabra reconstrucción es un verbo que hoy muchos quieren conjugar en la zona afectada por el terremoto y posterior tsunami del pasado 27 de febrero, sin embargo, es una tarea que parece extremadamente difícil tras la devastación que dejó la naturaleza en su furioso camino.

Isabel González, una comerciante del pueblo de Curepto, en la Región del Maule, recuerda la noche del terremoto como un momento en que sintió la muerte muy cerca.

Mientras trabajaba para armar una tienda de telas que pensaba abrir el 1 de marzo, el local comenzó a estremecerse de manera increíble y de un momento a otro sintió que los pesados muros se venían sobre ella.

Esperanza

«Quedé debajo de los adobes y quedé atrapada por un par de horas y sentía que mi celular sonaba pero no podía contestar. No tengo idea cómo salí de ahí», cuenta.

Para ella este terremoto es una oportunidad para salir adelante y el hecho de sobrevivir a un derrumbe tan violento, no es más que un «regalo de Dios».

Este nuevo impulso tras el terremoto fue recibido de parte de un puñado de mineros de nuestra región que conforman el equipo de ayuda dispuesto por Antofagasta Minerals, integrado por las compañías mineras Michilla, Los Pelambres, El Tesoro y Esperanza.

Trabajadores voluntarios de esas mineras han asumido la tarea de ayudar desinteresadamente en sus tiempos de descanso, cambiando el rostro dejado por la devastación por terrenos limpios que queden en condiciones de albergar un futuro hogar.

Héctor Aguirre, jefe de operaciones del grupo y que trabaja para Minera Esperanza explicó que no sólo se trata de demoler casas que estructuralmente no tienen opción de ser reparadas, sino que de entender que tras esos muros dañados está la historia de muchas familias y eso es respetado.

Afirma que para los trabajadores de la gran minería es importante poder entregar los conocimientos que tienen, para ir en ayuda de quienes lo necesitan.

«Es cierto que existe una diferencia entre los volúmenes que se manejan en la explotación de una mina comparado con la demolición de una casa, pero las funciones operativas son muy parecidas.

Christian Thiele, gerente general de Minera Esperanza, dijo que ésta es «una oportunidad de aportar para abordar una catástrofe de la cual ya nos habíamos olvidado en nuestra vida y hoy a pesar de que nos toca lejos permite a las personas de la compañía reflejar nuestros valores internos».

Fuente / El Mercurio de Antofagasta

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