Han pasado 63 días desde que quedaron atrapados y si todo marcha según lo previsto, en 8 días volverán a la superficie. La cercanía del día «D» ha provocado lógica ansiedad entre los mineros, que lo han manifestado a sus familias y a sus amigos a través de sus cartas.
«Quiero que me saquen luego del hoyo», escribió Darío Segovia en una de las últimas misivas que envió a su amigo y colega Juan Ramírez. «Falta poco para salir. Al sondaje le faltan 200 metros para estar donde estamos nosotros. Todos los días le pedimos a Dios que salgamos luego», agrega el escrito.
«Quieren salir pronto, porque están escuchando la máquina. Quieren juntarse con sus familias, es lo primero. Nos dicen que estemos tranquilos, porque tienen mucha fuerza», comenta Wilson Ávalos, tío de Renán y de Florencio, sobre los últimos contactos que ha tenido con sus sobrinos.
Tanta ha sido la emoción que alberga al grupo, que el minero y guía espiritual José Henríquez ha tenido que redoblar las reuniones de oración que ahora realizan a las 12 y 18 horas, según afirma su hermano Gastón.
Sus prédicas han sido tan efectivas que dos de sus compañeros se convirtieron al credo evangélico. «Aceptaron a Dios y se comprometieron con el Señor. Me ayudan a predicar y en la oración», asegura Henríquez en una de sus cartas.
Soñando el encuentro
El psicólogo Alberto Iturra explica que en sus ansias por salir de la mina, los atrapados «están con más ganas, porque están sintiendo el olor a sol. Ahora están aburridos, como cuando uno espera mucho tiempo por algo».
El profesional añade que «ellos deben querer carretear. Llevan dos meses sin comer un pastel, sin tomarse una cerveza. Esto es muy duro».
Sobre los planes que tienen para su salida, dice que los mineros han transmitido que lo primero que quieren es «mirar a los ojos a sus parejas, hacer cariños a sus hijos. Recién ahí van a pensar en lo que sigue».
Actualmente, añade Iturra, aún no pueden pensar en sus planes a futuro, porque deben concentrarse en los trabajos de rescate. Una vez que lleguen al hospital, se harán sesiones de trabajo para analizar el tema. «Les estamos explicando que si falla el Plan B, está el Plan C y luego el A (…) Psicológicamente, el deseo de todos es conseguir su liberación lo antes posible».
Fuente/ El Mercurio