(El Mercurio) La menor disponibilidad de agua es el principal impacto que recibiría el sector minero a consecuencia del calentamiento global, más si se considera que actualmente el 78% de la producción de cobre del país se da en cuencas con déficit. El documento estima que a 2040 podría presentarse una reducción de las precipitaciones de entre 5 y 15%.
El trabajo proyecta que las mineras ubicadas en las zonas cordilleranas enfrentarían mayores valores productivos de entre 6 y 20 centavos por libra de cobre, lo que representaría hasta el 20% de los costos de producción de algunas empresas.
La carencia de agua puede ser resuelta con inversiones en plantas de desalinización, pero esto plantea desafíos por sus mayores costos y también por las emisiones, ya que requiere más energía.
«La preocupación de nuestros clientes internacionales respecto del origen de las materias primas y cómo se producen nos lleva a poner especial énfasis en el cuidado de este tipo de materias», explica Carlos Gajardo, gerente de medio ambiente de la Sonami.
Las mineras están trabajando. «Collahuasi ha puesto especial énfasis en la eficiencia energética (EE) y el uso de energías renovables no convencionales (ERNC); Antofagasta Minerals trabaja en la optimización de la gestión de emisiones de gases efecto invernadero; Cementos Bío Bío promueve el uso de materias primas y combustibles alternativos que disminuyen la emisión de CO2 y considera la eficiencia energética como factor relevante de sus nuevos proyectos», dice Gajardo.
En la Sonami ponen énfasis en la reducción de las emisiones de CO2 y el uso de energías como la eólica, nuclear e hidroeléctrica.
Fuente / El Mercurio.