(El Mercurio) Yodo, salitre y litio. Esos son los tres principales productos que vende la minería no metálica nacional. Entre estos tres suman exportaciones por US$ 2 mil millones, casi tres cuartas partes del total de las ventas del sector, que el año pasado sumaron US$ 2.700 millones (ver infografía).
Este rubro, aunque muy parecido a la minería tradicional, solo representa el 11,7% de las ventas de su símil metálico, que el año pasado exportó más de US$ 23 mil millones.
Hoy los envíos de la minería no metálica suman US$ 2.686 millones, según datos de Cochilco y el Servicio Nacional de Aduanas, casi cinco veces más de lo que se vendía en 2003.
Y aunque hay diferencias, el súper ciclo de las materias primas también ha favorecido a los productos de este sector minero, con una particularidad: la volatilidad en los no metales es menor, por lo que los niveles de precio siguen estando altos en la mayoría de los casos. Esto ha fomentado el crecimiento de este tipo de desarrollos en Chile, lo que ha llevado a que el país, por ejemplo, vende el 50% del yodo que se usa en el mundo, y el 60% del litio que hoy demanda el planeta, todo gracias a importantes aumentos en los niveles de producción nacional.
Según la Sonami, la producción de potasio pasó de 59 mil toneladas en 1992 a más de 1,3 millones en 2011; 23 veces más.
La sal se multiplicó por cinco, y el yodo se triplicó, en el mismo período.
Este crecimiento ha venido de la mano de aumentos en capacidades productivas, con inversiones que, estiman en el sector, superan los US$ 18 mil millones en la última década y que sigue estando en pleno desarrollo.
Más proyectos
Este escenario ha impulsado en la última década el desarrollo de proyectos como la productora de Yodo Huara de la Sociedad Contractual Minera Copiapó o la operación carbonera de Copec Mina Invierno que entrará en operación en los próximos meses.
Pero al ser, en general, los mercados de la minería no metálica mucho menos líquidos, la estabilidad de precios no siempre se sustenta en el tiempo, o si lo hace, es de manera artificial, tal como se vio en el caso del potasio.
Hoy SQM -la mayor minera no metálica del país- está en pleno proceso de medición de los efectos que tendrá sobre ella el fin del llamado «Cartel del potasio», que unía a las empresas rusas Uralkali y Belaruskali, lo que detonó una caída en el precio de su principal producción y de una fuerte baja de las acciones de la compañía.
Y, aunque todavía están en etapa de proyecto, esto podría afectar las inversiones de la compañía, que tiene una cartera anunciada por US$ 2.475 millones. La empresa -que ya anunció una rebaja del 20% de los US$ 500 millones contemplados para 2013- tiene en carpeta la ampliación de tres proyectos en la Región de Antofagasta (Ampliación Producción KCL, Planta Nitrato Potasio Coya Sur y la ampliación de Pampa Blanca) y uno en la de Tarapacá (Pampa Hermosa).
Fuente / El Mercurio