(Sonami)Con inversiones estimadas para este año en un monto de US$11 millones, Minera Altos de Punitaqui está llevando adelante un interesante desarrollo productivo en un sector históricamente vinculado a la minería en la comuna del mismo nombre. En la actualidad, la compañía de la mediana minería cuenta con una dotación directa de 206 trabajadores y aproximadamente 475 correspondientes a las empresas colaboradoras.
“Del total propio, hemos apostado por la mano de obra local. En este sentido sobre el 60% de los trabajadores son de la comuna de Punitaqui y el 95% de la Región de Coquimbo”, destaca Lautaro Manríquez, gerente general de Minera Altos de Punitaqui.
Al recordar la historia de la compañía, el ejecutivo acota que “nuestra planta de procesos Los Mantos está en la memoria de mucha gente de la provincia del Limarí, como un centro neurálgico en el desarrollo de esta zona”.
Hoy, Altos de Punitaqui tiene como principal inversionista a Glencore International Plc, compañía con prácticas de gestión de clase mundial y operaciones a nivel mundial y con una importante presencia en América Latina, especialmente en el cono sur.
En 2009, los anteriores propietarios –Minera Tamaya- pusieron en proceso de remate la planta y las pertenencias mineras, siendo adjudicadas en enero del año siguiente a los actuales inversionistas.
En agosto del mismo año se iniciaron las primeras tronaduras de mina Cinabrio, que está emplazada en la comuna de Ovalle y en octubre del mismo año comenzaron las operaciones en la planta Los Mantos de Punitaqui.
“Asumir el desafío de adquirir una empresa, que había quebrado producto de la crisis de 2008, representaba un trabajo donde comenzábamos de menos cero, ya que debíamos demostrar a nuestros grupos de interés que somos un proyecto serio y que realizaríamos una fuerte inversión, con el objetivo de quedarnos y mostrar que la minería responsable y sustentable es posible”, afirma Manríquez.
En conversación con Boletín Minero, el alto ejecutivo de Minera Altos de Punitaqui aborda los principales desafíos que enfrenta la compañía en materia de recursos hídricos y capital humano.
Asimismo, critica el proyecto de ley de Seguridad e Institucionalidad Ambiental: “tiene aspectos que son débiles o confusos”, pero se muestra convencido en cuanto a que la iniciativa se puede mejorar.
¿Cuáles son los montos de inversión que se han hecho para reactivar esta operación?
El año 2010, fue el año de los grandes desafíos y sabíamos que nuestra inversión debía ser contundente, en este sentido inyectamos US$ 48 millones para dar inicio a nuestras operaciones. Durante el año 2011, necesitábamos estabilizar nuestro proceso y volvimos a invertir US$12,6 millones.
Para el año 2012 tenemos estimaciones que las inversiones podrían llegar sobre los US$11 millones.
¿En qué consiste básicamente la operación de la mina?
Nuestra mina Cinabrio, ubicada en el sector de Potrerillos Altos a 15 kilómetros al sur de Ovalle, está emplazada a 350 metros sobre el nivel del mar. El yacimiento es una faena subterránea que se enclava en el cerro La Campana.
Es explotada por método sub level stoping y está influenciada por la regularidad del cuerpo mineralizado, lo que ha permitido generar caserones de forma regular, minimizando los problemas de selectividad.
INVERSIONES FUTURAS
¿Las inversiones futuras proyectadas?
El 2013 se nos presenta como un año interesante en proyectos, ya que tenemos en carpeta algunas ampliaciones que ayuden a consolidar nuestro trabajo en la comuna y que nos permitan un desarrollo a largo plazo.
Hemos estimado que el próximo año podríamos alcanzar una inversión cercana a los US$ 18 millones, ya que se inician los proyectos del nuevo depósito de relaves en pasta y de mina Dalmacia, que actualmente se encuentra en etapa de prefactibilidad.
¿Cuáles son los niveles de producción y las proyecciones futuras?
Actualmente tenemos una producción de 3 mil toneladas de
mineral por día procesada en planta y entregamos a exportación 40 mil toneladas anuales de concentrados de cobre.
Hemos proyectado una producción para este 2012 de 1 millón 91 mil toneladas de mineral procesado.
DESAFíOS CRíTICOS
¿Cómo ha enfrentado la compañía temas como la escasez de recursos hídricos y la energía?
En el tema de recursos hídricos hemos diseñado una matriz
diversificada de abastecimiento, esto implica que nuestra captación de aguas la hacemos de diferentes fuentes.
A los derechos de aguas subterráneas, también hemos sumado lo que captamos del sistema de embalse Paloma-Cogotí, que representa un mínimo del consumo de la cuenca y otros aportes menores.
Esta estrategia hídrica nos permite superar con mayor holgura épocas críticas como la que vivimos actualmente en la región de Coquimbo, donde es evidente el impacto de la sequía en las diversas actividades.
Nuestro trabajo no debe afectar el recurso, sino que contribuir para usarlo racionalmente. En este sentido, hemos logrado un acuerdo con la Sociedad de Regantes de Punitaqui, en el que nuestra empresa se compromete a realizar aportes al sistema que abastece a la comuna de Punitaqui. Esta iniciativa ha sido ampliamente valorada por los agricultores, ya que con nuestro trabajo no estamos quitando agua al sistema, sino que al contrario
inyectamos recurso hídrico.
Pero existen otros aportes que forman parte de los que entendemos por hacer bien nuestro trabajo, tal como un circuito cerrado de agua, es decir donde el recurso hídrico que ingresa a nuestras operaciones es reutilizada en un alto porcentaje.
En materia energética debemos destacar dos aspectos principales; la constante búsqueda de nuevos suministros y la optimización del transporte de energía. Para ello tenemos un proyecto que nos permitirá contar con una nueva subestación eléctrica.
¿Cómo han abordado el tema de la seguridad de los trabajadores?
Lo primero, uno de nuestros valores principales como empresa ha sido colocar a la persona en el eje central de nuestro quehacer.
Teniendo claro este aspecto, primero nos auditamos y estamos en un proceso de superación de brechas. Asimismo, hemos trabajado por fortalecer el diálogo directo, en temas de seguridad con todos quienes somos parte de Minera Altos de Punitaqui.
Este mecanismo de sociabilización nos permite afrontar desafíos en conjunto y nuestros trabajadores han respondido. Por ejemplo, hemos desarrollado el programa Liderazgo Valiente, en el que los propios trabajadores nos ayudan a visualizar oportunidades de mejoras y a la vez se empoderan de la cultura en seguridad que estamos promoviendo.
Existen acciones permanentes, diarias, como la charla de cinco minutos antes de iniciar nuestros trabajos y las reuniones mensuales con todas nuestras empresas colaboradoras, donde abordamos temas de prevención. Creemos que la seguridad es un valor que debe vivirse con la misma intensidad, por todos quienes formamos parte del equipo.
¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la minera en materia de capital humano?
Los principales desafíos que enfrentamos, no sólo como empresa, sino que a nivel país es la escasez de mano de obra en minería y creo que esto es una oportunidad para entregar una oferta laboral atractiva a quienes se desempeñen con nosotros.
Para ello entregamos desarrollo a nuestros trabajadores y una de las formas de concretar esto es a través de una capacitación permanente, en diferentes especialidades de nuestro proceso y, a la vez, entregar remuneraciones acordes con el mercado laboral minero.
Asimismo, como acción específica hemos sumado a más mujeres a nuestra empresa y hemos establecido compromisos claros en este sentido, que dieron como resultado que firmásemos un convenio de buenas prácticas laborales con el Servicio Nacional de la Mujer.
Sumado a esto, estamos ejecutando por segundo año consecutivo el Programa Aprendices, que busca crear competencias laborales en jóvenes que no tengan experiencia en minería; y este año lo hemos dirigido principalmente a mujeres. Es así, como durante el mes de julio recibimos a 15 nuevas aprendices, que previo a un proceso de capacitación teórica se incorporarán en diferentes áreas de la empresa.
Entiendo que potenciar la mano de obra femenina es un desafío estratégico, ya que hemos visualizado que las mujeres tienen menos rotación en sus trabajos y a la vez le otorgan un plus especial a nuestras operaciones; una minería de futuro con rostro de mujer.
¿Cómo observan el tema de las mayores exigencias medioambientales?
La minería siempre ha trabajado con exigencias ambientales
altas, no es novedad y es parte de nuestra actividad. Para eso,cumplimos con lo que nos exige la ley, contamos con nuestras resoluciones de calificación ambiental respectiva y en general nos comportamos de acuerdo a ese marco normativo
Sin embargo, como empresa hemos asumido un compromiso de
cumplimiento como política corporativa, es decir estamos llamados a superar leyes, reglamentos y directrices. Creemos que nuestros empleados y contratistas deben actuar con fiel cumplimiento de estos principios con el fin de asegurar la satisfacción de nuestros socios comerciales así como los atributos de seguridad y calidad de nuestros productos.
Actualmente, vemos que existe una maduración del Sistema de
Impacto Ambiental, que nos pide una mayor cantidad de detalles y una exigencia más alta. Pero eso es una oportunidad, ya que debemos enfocarnos en presentar proyectos más especializados, con mayores estudios y con compromisos ambientales más elevados.
¿Existe inquietud respecto al proyecto de ley de seguridad e institucionalidad minera?
Lo primero, reconocemos que toda legislación que apunte a mejorar nuestro sector es bienvenida, sobre todo si se hace con los propios involucrados. Pero ya que tenemos la oportunidad, creo que Chile se merece la mejor legislación en materia minera.
Ante esto, creemos que es un proyecto que puede mejorarse. Tiene aspectos que son débiles o confusos. Por ejemplo, la competencia de la Superintendencia de Minería, donde observamos que si no existe una delimitación de sus funciones estaríamos frente a una institucionalidad que es juez, parte y experto, en los procesos de fiscalización.
Asimismo, hoy tenemos una minería que es diversa, desde operaciones gigantescas hasta pequeños productores, y que son esos estamentos que presentan realidades diferentes. Necesitamos una legislación que reconozca esa realidad y tenga una institucionalidad acorde.
Por último, aspiramos a una institucionalidad que apueste por herramientas de incentivo para el cumplimiento. Nuestra industria sería mucho mejor si contásemos con certificaciones especializadas como, por ejemplo, una ISO en minería.
Ahora bien, todas estas aprehensiones están en directa relación con los estudios y propuestas que la propia Sociedad Nacional de Minería ha hecho; nosotros nos alineamos en esa dirección.
Fuente /Sonami