Si bien 2008 ha sido un año negro para la mayoría de los commodities, hay algunos a los que la crisis económica ha golpeado con más fuerza.
Los temores a que se produzca una recesión mundial, con la consiguiente reducción de la demanda, ha hecho que las materias primas ligadas al desarrollo industrial, como los metales base o los combustibles, registren mayores bajas en comparación a los productos agrícolas.
En el año, en la Bolsa de Metales de Londres el cobre acumula una caída de 43,68%, el zinc de 51,76% y el plomo de 41,9%.
Retrocesos mucho más marcados que el 17,8% promedio que cae el maíz, el 4,85% de la harina de pescado y mucho más lejos del alza de casi 3,8% que suma el azúcar. La excepción la marca el trigo que acumula una baja de 33,7% debido principalmente al récord que se produjo este año en términos de cultivos, gran parte de los cuales ya han sido cosechados en un período de menor consumo, presionando los precios a la baja.
La diferencia en la magnitud de las caídas depende de qué tan permeables a las turbulencias económicas son los precios de las distintas materias primas.
La preocupación que existe en los mercados respecto del futuro de la economía ha hecho, según la vicepresidenta de economía y commodities de Scotiacapital, Patricia Mohr, “que los fondos de inversión y de coberturas liquiden sus posiciones en materias primas más rápido en metales base”.
Esto, ya que como explica Joel Crane, analista de commodities de Deutsche Bank en Nueva York, “los metales base están muy cerca de lo que está pasando con la producción industrial y en general con el PIB, y cada día hay más malas noticias acerca del crecimiento de la economía mundial. Eso se transmite de forma muy rápida a los precios de este tipo de materias primas”.
El experto añade que “los inventarios de, por ejemplo, maíz y porotos de soya se mantienen aún ajustados, sosteniendo los precios”.
Petróleo
Una situación similar es la que se produce con el petróleo WTI que registra una baja de 36,36% en 2008.
Esto se debe, según explica el presidente de la consultora estadounidense Strategic Energy & Economic Research, Michael Lynch, a que “la gente puede dejar de consumir el 30% de calefacción o de la gasolina, pero no puede dejar de comer”.
A esto se suma, según el analista, que los países productores de productos agrícolas como Vietnam o China tienen políticas más proteccionistas (como recortes de producción).
Esto contrasta con la percepción que existe en el mercado de que la OPEP no defenderá con fuerza los precios del crudo para que se mantengan altos.
Fuente / Diario Financiero