(Pulso)La caída que ha experimentado el precio del cobre durante este año (de 13,8% al cierre de la jornada del viernes) ha generado no sólo la preocupación del sector minero respecto a sus exportaciones, sino que también del Fisco, que ve cómo su principal fuente de recaudación pierde valor.
En ese sentido, la primera variable perjudicada sería el ingreso efectivo del ejecutivo. Esto, considerando que el ministerio de Hacienda estimó un déficit fiscal para este año cercano al 0,7%.
Sin embargo, el mismo titular de esa cartera, Felipe Larraín, reconoció el jueves que “hemos tenido una caída bastante significativa en el precio del cobre, por tanto, el déficit fiscal puede ser mayor que 0,7%”, estimación que podría ser ratificada en las próximas semanas por la Dipres.
Para Fernando Soto, economista de BBVA, “claro que hay un impacto directo en el déficit efectivo, considerando que hay una necesidad de financiamiento en torno a los US$5.000 millones, casi 2% del PIB, lo que es mucho más de lo que tenían proyectado de déficit. Por ende, sí habrá un deterioro en la cuenta fiscal y, probablemente, tendrán que ocupar los otros activos del Tesoro”.
Situación que comparte Patricio Rojas, economista y socio de Rojas & Asociados.
“Efectivamente, en el Fisco tendrán menor recaudación, considerando que en 2013 los ingresos efectivos tanto por el lado del cobre como de los ingresos tributarios han tendido a caer”, señala.
DÉFICIT ESTRUCTURAL
Sin embargo, la mayor preocupación para los expertos tiene que ver con el déficit estructural, que si bien la meta no sufriría cambios este año, la posibilidad de llegar a un balance el próximo año, se aleja.
Esto, sumado a que todo indica que la desaceleración de la economía se mantendrá durante este año, tras el Imacec de mayo (3,5%) que resultó ser mucho menor a las expectativas. De esta forma, por el lado del crecimiento, la recaudación tampoco ayuda.
Al respecto, Soto explica que “es muy difícil que el déficit estructural para este año pueda cambiar del 1% proyectado, considerando que está basado en ingresos permanentes, sacando lo cíclico. Pero sí podría cambiar para el presupuesto del próximo ejercicio, y le pone un techo menos expansivo para el nivel de gasto, pensando que se mantenga la meta de 1%”.
Añade que “además cuando el PIB anota menos de lo esperado, es lo que frena el crecimiento de los ingresos fiscales, y para el año que viene puede pasar algo similar”.
Mientras, Alejandro Alarcón, economista de la U. de Chile, sostiene que “absolutamente se ve complicada la idea del balance estructural para el próximo año y, de hecho, en estos momentos esa meta de 1% está en peligro, ya que si el precio del cobre cae más todavía será mayor. Cualquier programa del siguiente gobierno tendrá que contemplar esto, y por lo tanto habrá que pensar qué pasará con los ingresos estructurales, porque está claro que los gastos no se reducirán”.
En esta línea, insiste en que “es un escenario muy complejo para la próxima administración, que tendrá que hacerse cargo de los ingresos estructurales en un escenario con un precio del cobre mucho más bajo de lo que se ha estimado en los últimos años. Es una tarea difícil y tendrán que ver cómo se ajustan”.
Por su parte, Rojas advierte que “lo que uno está visualizando es que los próximos años, probablemente, el PIB tendencial se ajuste un poco para abajo, y el cobre, es más probable que esté en torno a los US$3 la libra que a los US$3,06, por lo tanto, diría que por ambos lados el Fisco tendrá una merma por el lado de los ingresos estructurales”.
Respecto a la posibilidad de un balance, reconoce que “se ve bastante complejo que el déficit estructural se vaya a cerrar. Hay más expectativas de que este año se eleve un poquito y que en 2014 no cambie mucho, por lo que si tuviera que apostar diría que será de 1% en 2013 y 2014”.
Fuente /Pulso