(La Tercera) El rescate de los trabajadores atrapados en la mina San José ya tiene un plazo máximo: los mineros atrapados deberían ver la luz antes de Navidad. Pero para eso, el calendario dice que queda un largo período. Por eso, ayer un grupo de médicos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile advirtieron sobre las diferentes patologías que en estos tres a cuatro meses de espera podrían afectar a los mineros.
Tres son las principales áreas de preocupación: el sistema respiratorio, el digestivo y la visión. ¿Los enemigos? Temperatura, humedad y gérmenes que se empezarán a acumular.
Javier Brahm, gastroenterólogo del hospital, dice que en situaciones de emergencia el cuerpo hace un esfuerzo por privilegiar sistemas vitales -como el cardiovascular- por sobre otros, como el digestivo, que quedan desprotegidos. Por eso, explica, el órgano de mayor preocupación debe ser el intestino delgado. Según Brahm, cuando este órgano no es usado por un período prolongado, se produce la atrofia de las vellosidades intestinales, encargados de absorber nutrientes y proteínas.
Por lo tanto, la superficie de absorción no está completamente normal. Esto puede ocasionarles a los mineros fuertes dolores abdominales, diarreas y una alimentación deficiente. A eso se suma un problema mayor: como el intestino delgado es un órgano que no tiene flora bacterial, las malas condiciones de higiene y el debilitamiento de las defensas pueden hacer que contraiga infecciones que pueden ocasionar diarreas crónicas.
El estómago, por su parte, está bastante protegido de este tipo de afecciones por el grado de acidez que puede soportar. Pero una realimentación excesiva puede ocasionar serios problemas, ya que después de períodos en ayuno, el estómago tiende a «achicarse». «El volumen no debe ser muy grande en un principio, debe ir por etapas, donde geles y líquidos deben ser los primeros en administrarse», dice Brahm. Los mineros además pueden tener dificultades con la deglución (tragar los alimentos), ya que los hongos y la sequedad pueden ayudar la aparición de pequeñas úlceras en sus bocas.
Mal respirar
El sistema digestivo no es lo único que preocupa a los expertos. El especialista broncopulmonar Felipe Rivera explica que el sistema respiratorio puede sufrir una inflamación generalizada por las malas condiciones de ventilación: «Cada una de los partes del aparato respiratorio puede verse afectada por el polvo, la humedad y la temperatura. Esto puede ayudar a la entrada de gérmenes que colonicen los pulmones». Según Rivera, esto puede causar males como tos excesiva, bronquitis, neumonía y aumento de secreciones.
¿Por qué? En la nariz existe una serie de elementos que impide que entre polvo hacia el interior. Ese es el primer mecanismo de defensa, pero la temperatura, la humedad y las excesivas partículas pueden sobrepasar este mecanismo, llegando hasta los mismos alvéolos en el interior del pulmón. De allí que sea crucial que se mejoren sus condiciones de ventilación y que exista especial cuidado con sus desechos orgánicos que contribuyen a enrarecer el ambiente.
Proteger ojos
Por último, están los problemas a la vista. En las primeras comunicaciones con el exterior, los mineros ya se quejaban de ardor en los ojos. Para el oftalmólogo Alberto Aguayo, eso es síntoma de una irritación esperable después de 19 días de encierro. «Lo más probable es que los mineros tengan conjuntivitis por el polvo que hay en suspensión y por las micropartículas de mineral que hay en el interior», dice.
Por eso, advierte que si estos van a realizar trabajos al interior de la mina para apoyar las labores de rescate, deben ocupar lentes de protección, pues pueden terminar con una úlcera corneal.
Fuente / La Tercera