(El Mercurio) Es el refugio por excelencia. Cuando las cosas van mal, la cotización del oro se dispara, por la alta demanda. Pero la confianza de los inversionistas parece estar de vuelta, y con ello las bolsas vuelven a acaparar la atención, dejando a un lado -por el momento- al oro, que ya no parece tan atractivo.
«Está con tendencia bajista a mediano plazo», explica Alexis Osses, analista de XDirect. Se debe a que perdió la fuente de impulso que tuvo en 2011: la crisis europea. «Mucha gente se refugia en él contra la inflación y posibles crisis. Y el escenario ahora ha cambiado, aumentó el apetito por riesgo», dice.
En el primer trimestre, el mineral ha rentado un 6,7%. Cifras poco atractivas frente a las bolsas. Tanto, que desde hace 13 años que la diferencia de rentabilidad entre el oro y el S&P 500 (referente industrial de EE.UU.) no era tan grande. El índice accionario cotizó casi el doble entre enero y marzo: 12%.
«El problema con el oro es que la gente está comenzando a aceptar la recuperación de la economía», dijo a Bloomberg Laszlo Birinyi, presidente de la consultora Birinyi Associates Inc. «Lo más probable es que esté encontrando el piso a nivel internacional» -dice Osses-, cercano a los US$1.600 por onza. Y luego vendría un rebote debido en parte a mayor inflación por alzas en el petróleo.
Fuente/ El Mercurio